Ayuda vital de USAID sigue suspendida pese a la promesa de Rubio

La asistencia humanitaria global se encuentra en una situación precaria tras la promesa del Secretario de Estado, Marco Rubio, de eximir el trabajo humanitario vital de la congelación de la ayuda exterior. A pesar de las expectativas generadas, una nueva directiva ha suspendido dichas exenciones, generando incertidumbre y preocupación entre las organizaciones y trabajadores del sector. La medida afecta directamente a la capacidad de proveer servicios esenciales en áreas críticas alrededor del mundo, poniendo en riesgo la salud y el bienestar de poblaciones vulnerables. La situación se agrava por las dificultades en el acceso al sistema de pagos Phoenix, crucial para la distribución de la ayuda financiera.

Ayuda Humanitaria

Según el reportaje de The New York Times, empleados de alto rango en la Oficina de Salud Global de USAID recibieron un correo electrónico el martes indicándoles que “suspendan cualquier aprobación adicional” hasta nuevo aviso del jefe de personal interino. Instrucciones similares fueron comunicadas a funcionarios de la Oficina de Asuntos Humanitarios durante una reunión esta semana, según fuentes familiarizadas con el asunto. La suspensión repentina genera interrogantes sobre la coherencia y la eficacia de la política exterior actual.

Desde hace semanas, los funcionarios de USAID, junto con las organizaciones, contratistas y consultores con quienes colaboran, han luchado por mantener la continuidad de las labores que el Secretario Rubio se comprometió a proteger, incluyendo “medicamentos, servicios médicos, alimentos, refugio y asistencia para problemas de adicción que salvan vidas”. La complejidad burocrática y los obstáculos administrativos dificultan la implementación efectiva de los programas de ayuda. A pesar de la retórica oficial, la realidad en el terreno refleja una situación de parálisis y retrasos.

Algunas exenciones han sido otorgadas a programas que, en teoría, cumplen con la definición de ayuda “vital” establecida por Rubio. Sin embargo, el sistema de pagos Phoenix, esencial para que USAID desembolse la asistencia financiera, ha estado inaccesible durante varias semanas. Esta situación implica que incluso los programas que obtuvieron las exenciones correspondientes tienen dificultades para operar. La inoperatividad del sistema financiero obstaculiza la capacidad de respuesta ante las necesidades urgentes de las poblaciones afectadas.

El Departamento de Estado no ha respondido a las solicitudes de comentarios sobre este asunto. La falta de transparencia y comunicación aumenta la incertidumbre y la desconfianza entre los actores involucrados. La coordinación entre las diferentes agencias gubernamentales y las organizaciones no gubernamentales es crucial para garantizar la eficiencia y la eficacia de la ayuda humanitaria.

El martes, Elon Musk, el empresario tecnológico que, según informes, fue facultado por el Presidente Trump para supervisar la agencia, declaró a periodistas en la Oficina Oval que la administración había “reactivado la financiación para la prevención del Ébola y del VIH”. No obstante, según dos empleados de USAID y varias organizaciones de ayuda, los fondos para el Ébola y prácticamente la totalidad de la financiación para la prevención del VIH permanecen congelados. Esta discrepancia entre las declaraciones oficiales y la realidad en el terreno genera confusión y desconfianza entre los actores involucrados.

La situación actual pone de manifiesto la necesidad de una política de ayuda exterior coherente y transparente, que priorice las necesidades de las poblaciones vulnerables y garantice la eficiencia en la asignación y distribución de los recursos. La colaboración entre los diferentes actores involucrados, tanto gubernamentales como no gubernamentales, es fundamental para superar los obstáculos y lograr un impacto positivo en el terreno.