La **incertidumbre** domina los mercados globales tras una semana marcada por la volatilidad y las crecientes tensiones comerciales lideradas por la administración Trump. A pesar de un repunte bursátil al final de la semana, el mercado de bonos y el debilitamiento del dólar estadounidense señalan una profunda ansiedad entre los inversores. Este nerviosismo se centra en las posibles consecuencias de una guerra comercial prolongada, que podría impactar el crecimiento económico mundial y el comercio internacional. Recordando que el comercio internacional representa una porción significativa del PIB mundial, estas tensiones impactan directamente las expectativas de crecimiento económico global.
Según la investigación publicada por The New York Times, el nerviosismo inversor se manifiesta en el mercado de bonos.
El alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense es una señal de que la confianza global en la economía de Estados Unidos se ha visto erosionada por las políticas comerciales proteccionistas. El aumento en la demanda de bonos gubernamentales alemanes (bunds) como refugio seguro, refleja una búsqueda de estabilidad fuera del dólar estadounidense. Esta dinámica se produce en un contexto donde las relaciones comerciales entre Estados Unidos y China se deterioran rápidamente.
En el mercado de valores, el S&P 500 logró cerrar la semana con ganancias, recuperándose parcialmente de las pérdidas sufridas tras el anuncio inicial de los aranceles. Sin embargo, la persistente debilidad del dólar y la inestabilidad en el mercado de bonos actúan como recordatorios constantes de la preocupación subyacente entre los inversores. La guerra comercial entre las dos economías más grandes del mundo genera una atmósfera de incertidumbre que podría desencadenar una recesión global.
Las acciones de China, que calificó las políticas de Trump como una “broma”, incrementaron los aranceles a los productos estadounidenses hasta un 125%. La respuesta de Estados Unidos fue imponer aranceles aún más elevados a las exportaciones chinas. Estos movimientos, sumados a la imposición y posterior suspensión parcial de aranceles a otros países, generan confusión e inestabilidad en los mercados globales. En respuesta a la situación, General Motors anunció la suspensión temporal de la producción en una fábrica canadiense de vehículos eléctricos comerciales, afectando a más de mil empleados.
El aumento del rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años, que sirven como referencia para préstamos corporativos y al consumidor, superó el 4.5%. Simultáneamente, el rendimiento de los bonos alemanes cayó a mínimos en más de un mes, indicando una preferencia por activos considerados más seguros. Este comportamiento inusual del mercado de bonos, tradicionalmente un refugio seguro, refleja la magnitud de la inquietud entre los inversores.
Ante este panorama, los funcionarios de la Reserva Federal (Fed) están bajo presión ante el aumento de las expectativas de inflación entre los consumidores. Una encuesta de la Universidad de Michigan reveló una fuerte caída en la confianza del consumidor y un incremento en las expectativas de inflación a corto y largo plazo. Si bien la Fed ha mantenido un discurso de control de la inflación, la escalada de la guerra comercial dificulta su tarea y aumenta la incertidumbre sobre las futuras decisiones de política monetaria.




