La crisis humanitaria en Gaza se agudizó dramáticamente el domingo, con informes de más de veinte fallecidos y un centenar de heridos en un incidente cerca de un centro de distribución de ayuda humanitaria en Rafah. Este trágico suceso se produce en un contexto de creciente desesperación entre la población gazatí, severamente afectada por las restricciones de acceso a alimentos y otros suministros básicos impuestas desde hace meses. La situación se complica aún más por las tensiones políticas y militares en curso entre Israel y Hamas, que dificultan la llegada y distribución efectiva de la ayuda necesaria para mitigar la hambruna que amenaza a la región.
Según la investigación publicada por The New York Times, el incidente se suma a la controversia en torno a la iniciativa, respaldada por Israel, de establecer centros de distribución de ayuda operados por contratistas de seguridad estadounidenses en Gaza, una estrategia que ha generado críticas y desconfianza entre las agencias humanitarias.
Inicialmente, el ejército israelí negó cualquier implicación en el incidente, aunque posteriormente un oficial militar admitió que sus tropas realizaron disparos de advertencia dirigidos a individuos “sospechosos” que se acercaban a las posiciones militares a un kilómetro de distancia del centro de distribución. Esta versión contradice los testimonios de testigos y las informaciones proporcionadas por fuentes médicas palestinas y organizaciones humanitarias, quienes aseguran que la mayoría de las víctimas presentaban heridas de bala o metralla. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) informó que su hospital de campaña en Rafah atendió a 179 heridos, confirmando la llegada de 21 personas sin vida, mientras que el ministerio de salud de Gaza elevó la cifra de fallecidos a 31.
La distribución de ayuda humanitaria en Gaza se ha convertido en un desafío logístico y de seguridad complejo, con aglomeraciones masivas de personas desesperadas por obtener alimentos. La ONU y otras agencias de ayuda han boicoteado el nuevo sistema de distribución, acusando a Israel de utilizar la ayuda como parte de su estrategia militar, argumentando que no hay evidencia de que Hamas desvíe la ayuda de manera sistemática. El sistema de distribución, que incluye la participación de contratistas estadounidenses, está siendo cuestionado por su eficacia y transparencia. La Gaza Humanitarian Foundation, a cargo de la distribución, negó tener conocimiento de incidentes en sus sitios, contradiciendo los informes del CICR y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA), cuya directora ejecutiva, Cindy McCain, confirmó haber recibido informes sobre muertes en la zona.
La situación en Gaza se produce en un momento crítico, con las negociaciones de alto el fuego entre Israel y Hamas estancadas. A pesar de la creciente presión internacional y las protestas internas en Gaza, ambos bandos se mantienen firmes en sus posiciones. La administración Trump calificó de “totalmente inaceptable” la última contraoferta de Hamas para una tregua. Mientras tanto, el bloqueo impuesto por Israel durante más de dos meses ha provocado una escasez extrema de alimentos y medicamentos, llevando a la población gazatí al borde de la hambruna. Aunque Israel ha comenzado a relajar las restricciones, la distribución de la ayuda sigue siendo caótica y peligrosa, como evidencian los testimonios de personas que, como Abdulrahman Odeh, arriesgan sus vidas para obtener una caja de alimentos.
El incidente del domingo subraya la necesidad urgente de un alto el fuego y de una solución integral que garantice el acceso seguro y sin trabas de la ayuda humanitaria a la población de Gaza. La comunidad internacional debe redoblar sus esfuerzos para facilitar las negociaciones entre Israel y Hamas, y para garantizar que se respeten los derechos humanos de la población civil en la Franja de Gaza. La implementación de mecanismos transparentes y eficientes para la distribución de la ayuda, con la participación de las agencias humanitarias internacionales y la supervisión de la ONU, es fundamental para evitar futuras tragedias y para aliviar el sufrimiento de la población gazatí.




