La diplomacia en torno al conflicto en Ucrania ha dado un giro rocambolesco, con una ronda de negociaciones de paz anticipada en Turquía que se ha visto empañada por la confusión y la incertidumbre. Las delegaciones ucraniana y rusa llegaron a ciudades diferentes, generando dudas sobre si siquiera se reunirían, reflejando las profundas divisiones y la falta de confianza que persisten entre ambas partes, y el rol del expresidente Trump como mediador.
Según la investigación publicada por The New York Times, la jornada del jueves estuvo marcada por la incertidumbre, aunque al final del día ambas partes indicaron que las conversaciones, de alguna forma, seguían en pie, aunque con la posibilidad de ser pospuestas hasta el viernes.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, durante su visita a Ankara, la capital turca, criticó duramente al Kremlin por su «falta de respeto» al enviar una delegación de nivel medio a Estambul, ciudad elegida por Rusia para las conversaciones. Zelenski expresó su frustración en una conferencia de prensa tras reunirse con el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, señalando la ausencia de un horario definido, una agenda clara y una delegación de alto nivel por parte de Rusia.
Ante la incertidumbre inicial sobre la participación de Ucrania en las conversaciones de Estambul, Zelenski anunció el envío de una delegación reducida, encabezada por el ministro de Defensa, Rustem Umerov. Esta decisión, según Zelenski, demuestra el compromiso de Ucrania con cualquier esfuerzo de paz, incluso aquellos con escasas posibilidades de éxito, luego de que el presidente ruso, Vladimir Putin, rechazara su propuesta de reunirse en persona en Turquía. Es importante recordar que Turquía, si bien es miembro de la OTAN, ha mantenido una postura relativamente neutral en el conflicto, manteniendo lazos con Ucrania pero negándose a sancionar a Rusia, actuando como un mediador clave.
Un factor que ha eclipsado los esfuerzos diplomáticos es la figura del expresidente Trump, quien afirmó que «nada va a pasar hasta que Putin y yo nos reunamos». Trump, quien se encontraba en Qatar y los Emiratos Árabes Unidos el jueves, había sugerido previamente la posibilidad de viajar a Turquía el viernes «si algo sucedía» en las conversaciones de paz. Sin embargo, no hubo otras señales que indicaran la materialización de una cumbre de último momento, lo que añade una capa de complejidad a la situación.
El jefe de la delegación rusa, Vladimir Medinsky, repitió la postura del Kremlin de que cualquier acuerdo de paz debe abordar las «causas fundamentales» del conflicto, una referencia a la existencia de Ucrania como un país independiente alineado con Occidente. Esta insistencia en abordar las «causas fundamentales» del conflicto sugiere que Rusia busca concesiones de gran alcance que afectarían la soberanía ucraniana. Mientras tanto, en medio del caos diplomático, un funcionario turco confirmó la presencia en Estambul de Keith Kellogg, enviado especial de Trump para Ucrania, y la llegada inminente de Steve Witkoff, enviado especial para Medio Oriente y Rusia.
El secretario de Estado, Marco Rubio, presente en Antalya, Turquía, para otras reuniones, enfatizó la «impaciencia» de la administración Trump por lograr avances en las conversaciones de paz entre Ucrania y Rusia. Rubio aseguró que Estados Unidos está «abierto a prácticamente cualquier mecanismo» que pueda generar una paz duradera, reafirmando el compromiso de su país con este objetivo. La diferencia en las posturas es que Zelenski busca un alto el fuego inmediato, seguido de negociaciones, mientras Putin busca concesiones antes de cesar la lucha.




