Un video enviado a esta redacción por un vecino de la zona expone la falta de acción de las autoridades frente al arrojo de desmonte y la quema de árboles en las riberas del río, bajo el puente Joaquín Garay. En las imágenes, grabadas durante el día, se observa cómo montículos de tierra, ladrillos rotos y desechos de construcción son arrojados directamente al cauce, reduciendo el espacio natural de la orilla. El denunciante señala además que uno de los árboles próximos al puente fue quemado recientemente, quedando su tronco completamente carbonizado.
De acuerdo con el relato, la situación persiste desde hace semanas sin que se adviertan operativos ni presencia de fiscalizadores. “Las autoridades brillan por su ausencia”, afirma el ciudadano en el video, mientras registra los daños al entorno. La denuncia evidencia una aparente omisión de control por parte de las instituciones responsables del orden ambiental y urbano. Hasta el momento, no se ha informado de intervenciones municipales ni de la Dirección Regional de Medio Ambiente en la zona.
Materiales de construcción son arrojados al río
En las imágenes se aprecia el acopio de material de construcción en un predio colindante al río. Según testimonios de vecinos, volquetes descargan desmonte en el área a cambio de una tarifa, lo que incrementa la acumulación de escombros en la ribera. Un residente que pidió apoyo al medio indicó que el dueño del terreno “recibe y almacena desmonte que los camiones arrojan junto al río, matando los árboles y quemándolos a vista y paciencia de las autoridades”.
El acopio irregular de desechos y el relleno del borde del río podrían modificar su cauce natural y aumentar el riesgo de inundaciones durante las crecidas. Especialistas en gestión ambiental consultados explicaron que la acumulación de escombros en las riberas impide la filtración del agua y contamina el ecosistema fluvial. Además, la quema de árboles debilita la estabilidad del suelo y acelera la erosión. Hasta el cierre de esta edición, no se registró pronunciamiento oficial de las entidades responsables del control ambiental ni de la Municipalidad Provincial de Huánuco.
Llamado a la fiscalización y recuperación del entorno
Vecinos del sector pidieron que se realicen inspecciones urgentes para detener el relleno y retirar el material acumulado. También solicitaron sanciones a los responsables del daño ambiental y el rescate del árbol afectado, que continúa carbonizado en la base. La comunidad exige que las instituciones municipales y regionales asuman su papel en la protección del río y no permitan que se sigan ocupando áreas públicas a costa del ecosistema.
Operativos municipales decomisan más de 20 kilos diarios de productos en calles y mercados
Más de 20 kilos de productos son decomisados cada día durante los operativos de control al comercio informal que se realiza en las principales calles y alrededores de los mercados de Huánuco. Las acciones buscan recuperar espacios públicos y mejorar la circulación peatonal y vehicular, pero generan fricciones crecientes con los vendedores afectados.
Según información proporcionada por fuentes de la Municipalidad Provincial de Huánuco, los operativos se desarrollan de manera diaria, principalmente en zonas de alta concentración comercial, con apoyo de personal de serenazgo y de la Policía Nacional. En su mayoría, los productos intervenidos corresponden a comercios formales que, pese a tener locales establecidos, colocan su mercadería en la vía pública, ocupando veredas, esquinas o incluso parte de la calzada vehicular.
De acuerdo con la comuna huanuqueña, el comercio ambulatorio representa una problemática estructural que se ha acentuado en los últimos años, afectando la fluidez del tránsito y deteriorando la imagen de los centros de abasto. La actual gestión ha declarado como objetivo prioritario “ordenar los espacios públicos” y “garantizar condiciones dignas tanto para el comerciante como para el comprador”.
Sin embargo, los decomisos no siempre se desarrollan en calma. Según indicó el personal a cargo de estas acciones, en varios operativos se han registrado episodios de resistencia, insultos y hasta agresiones físicas contra los agentes municipales, generando tensión en la vía pública. Parte de la población incluso ha salido en defensa de los comerciantes informales, mostrando solidaridad hacia quienes ven en el comercio callejero su única fuente de ingreso diario.
A pesar de los intentos por establecer orden, sectores de la ciudadanía consideran que el comercio informal debería ser tolerado como una respuesta social ante la falta de empleo formal, especialmente en contextos de crisis económica. Esta posición contrasta con la visión municipal, que insiste en la necesidad de proteger los espacios comunes y fomentar la formalización.
La Municipalidad ha reiterado que los comerciantes informales pueden acogerse a programas de reubicación o solicitar autorizaciones específicas para operar en zonas reguladas. No obstante, muchos prefieren seguir en la vía pública, por considerarla más rentable o visible para el público.




