Una profunda preocupación se extiende por Texas y Nuevo México tras confirmarse el fallecimiento de un menor a causa del sarampión en el oeste de Texas, marcando la primera defunción conocida vinculada al actual brote que azota la región. La vacunación, herramienta clave en la prevención, vuelve a estar en el centro del debate público ante el aumento de casos.
Según la investigación publicada por The New York Times, el deceso fue confirmado el miércoles por autoridades sanitarias de Lubbock y el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas, quienes detallaron que el paciente era un estudiante no vacunado que sucumbió a la enfermedad en las últimas 24 horas.
El alcance del brote ha provocado la identificación de al menos 124 casos de sarampión en Texas desde finales de enero. La mayor parte de los afectados son niños y adolescentes que no han sido vacunados o cuyo estado de vacunación se desconoce, tal y como han indicado los funcionarios de salud texanos. Esta situación ha derivado en la hospitalización de al menos 18 personas, poniendo a prueba la capacidad del sistema sanitario local.
El sarampión es una enfermedad respiratoria de alta contagiosidad, cuyo peligro radica en su potencial letalidad para aquellos que no cuentan con la protección inmunológica proporcionada por la vacuna. La transmisión se produce a través de partículas expulsadas al toser, estornudar o simplemente respirar cerca de una persona infectada.
Expertos en salud pública insisten en que la mejor defensa contra el sarampión consiste en la administración de dos dosis de la vacuna, comúnmente aplicada en la infancia como parte de la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubeola o MMR). De acuerdo con datos proporcionados por las autoridades sanitarias de Texas, dos dosis de la vacuna MMR ofrecen una protección superior al 97% contra la infección por sarampión.
La región de South Plains, en Texas, epicentro del brote, presenta tasas de vacunación significativamente inferiores a los objetivos establecidos a nivel federal. Esta realidad, combinada con la propagación de información errónea sobre las vacunas, ha generado un caldo de cultivo propicio para la reemergencia de esta enfermedad prevenible.
Nuevo México también enfrenta un brote, con nueve casos reportados en el condado de Lea, en la zona sureste del estado limítrofe con Texas. De estos casos, cuatro corresponden a menores de 18 años, todos ellos sin vacunar, según confirmó Robert Nott, portavoz del Departamento de Salud de Nuevo México. Afortunadamente, hasta el momento, ninguno de los casos en Nuevo México ha requerido hospitalización.
El resurgimiento del sarampión se produce en un contexto de creciente preocupación entre los expertos en salud pública debido al declive en las tasas de vacunación a nivel nacional y el nombramiento de figuras públicas con posturas escépticas hacia las vacunas en cargos de responsabilidad. La información errónea y la falta de confianza en la ciencia representan un desafío significativo para el control de enfermedades prevenibles como el sarampión.




