La morgue de Chiclayo enfrenta un colapso crítico debido a la falta de recursos y al aumento de criminalidad en Perú. Ante la saturación de sus instalaciones, autoridades ordenaron el entierro de cadáveres no identificados en una fosa común en Pomalca, tras años de abandono en condiciones inadecuadas para su conservación.
Carlos Capuñay, técnico necropsiador de la Unidad Médico Legal de Chiclayo, denunció que la morgue solo cuenta con una cámara de conservación para cuatro cuerpos, mientras actualmente alberga nueve cadáveres. Los recursos son tan escasos que el personal usa cuchillos de cocina y herramientas caseras para las necropsias, y deben comprar sus propios insumos, como mascarillas y guantes.
La situación en Chiclayo refleja un problema más amplio, ya que la Morgue Central de Lima también está sobrepasada, con hasta dieciocho cuerpos diarios ingresando por muertes violentas. David Hereña, de la Federación Nacional de Trabajadores del Poder Judicial, advirtió que la falta de personal y de equipos impide realizar las autopsias en los plazos adecuados, agravando una crisis sanitaria y de seguridad pública.




