Ataque ruso en Sumy Ucrania deja decenas de muertos y heridos

La escalada del conflicto en Ucrania alcanzó un nuevo y trágico punto álgido este domingo, con un ataque devastador en la ciudad de Sumy. Dos misiles balísticos rusos impactaron directamente en el corazón de esta ciudad del noreste de Ucrania, un área conocida por su actividad comercial y social, cobrándose la vida de al menos 32 personas. Este acto, que se configura como el ataque más mortífero contra civiles en lo que va del año, según fuentes locales, ocurre en un momento de particular tensión, con llamados internacionales a un alto el fuego intensificándose. La violencia indiscriminada contra la población civil plantea serias interrogantes sobre el respeto a las leyes de la guerra y la protección de los derechos humanos en medio del conflicto.

Según la investigación publicada por The New York Times, el ataque ocurrió durante la mañana del domingo, un día particularmente significativo para la población ucraniana, ya que se celebraba el Domingo de Ramos, una festividad cristiana de gran arraigo. Este contexto religioso añade una dimensión aún más dolorosa al incidente, al convertir un día de celebración y recogimiento familiar en una jornada de luto y desesperación.

El impacto de los misiles transformó las calles vibrantes y llenas de vida en escenarios de horror. Los videos que circulan en redes sociales muestran cuerpos mutilados y ensangrentados, vehículos en llamas y escombros esparcidos por doquier. El sonido de las sirenas y los gritos de auxilio resonaban en el aire, evidenciando la magnitud de la catástrofe. Entre las víctimas fatales se encontraban dos niños, y al menos 99 personas resultaron heridas, de acuerdo con los servicios de emergencia ucranianos. La utilización de misiles balísticos, conocidos por su alta velocidad y dificultad para ser interceptados, subraya la brutalidad del ataque y la vulnerabilidad de la población civil.

El ministro del Interior ucraniano, Ihor Klymenko, expresó su consternación a través de redes sociales, lamentando que “personas fueron heridas en medio de la calle: en coches, en transporte público, en sus hogares”. Esta declaración refleja el carácter indiscriminado del ataque, que no discriminó entre civiles que se encontraban realizando sus actividades cotidianas.

Este ataque se produce poco más de una semana después de que otro misil ruso impactara cerca de un parque infantil en la ciudad de Kryvyi Rih, en el centro del país, matando a 19 personas, entre ellas nueve niños. La repetición de estos ataques, que parecen tener como objetivo áreas civiles, ha generado una ola de indignación y condena a nivel internacional. Además, cabe destacar que la ciudad de Sumy, cercana a la frontera con Rusia, ha sido objeto de ataques frecuentes desde el inicio de la invasión, lo que ha provocado un éxodo constante de su población.

La intensificación de los ataques rusos contra centros urbanos en Ucrania, a pesar de los esfuerzos diplomáticos y los llamados a un alto el fuego, plantea serias dudas sobre la voluntad real de Rusia de buscar una solución pacífica al conflicto. La comunidad internacional observa con preocupación la escalada de la violencia y la creciente cifra de víctimas civiles, instando a una investigación exhaustiva de estos incidentes y a la rendición de cuentas por las violaciones del derecho internacional humanitario. El ataque a Sumy se suma a la larga lista de tragedias que han marcado este conflicto, dejando una profunda cicatriz en la sociedad ucraniana y generando un clima de temor e incertidumbre.