La escalada bélica en Ucrania ha alcanzado un nuevo y alarmante nivel, con Rusia lanzando uno de los ataques más devastadores desde el inicio del conflicto. Durante la noche, una oleada masiva de drones y misiles impactó diversas regiones, cobrando la vida de al menos doce personas e hiriendo a decenas más. Este ataque, que se prolongó durante horas, ha generado una profunda preocupación sobre las intenciones de Moscú y la viabilidad de cualquier tregua a corto plazo. La intensificación de las hostilidades se produce en un momento crítico, coincidiendo con las negociaciones de alto el fuego impulsadas por mediadores internacionales.
Según la investigación publicada por The New York Times, este ataque a gran escala es el segundo en dos noches consecutivas y el tercero en solo una semana, formando parte de una escalada reciente por parte de Rusia que ha provocado un aumento en las bajas civiles, a pesar de las negociaciones de alto el fuego en curso. Además, Ucrania ha intensificado sus propios ataques aéreos en territorio ruso, aunque en una escala menor y con muchas menos muertes de civiles.
La ofensiva nocturna subraya el fracaso de meses de esfuerzos diplomáticos para mediar un alto el fuego. El presidente ruso, Vladimir Putin, ha mostrado reticencia a acordar cualquier tregua temporal, añadiendo condiciones que, según analistas, sabe que Ucrania no aceptará. Paralelamente, tras semanas de amenazas, el presidente Trump parece estar retirándose de las negociaciones, sugiriendo al presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, que Rusia y Ucrania deben encontrar una solución al conflicto por sí mismos. Esta postura estadounidense genera incertidumbre sobre el futuro de las conversaciones y el rol de mediación internacional.
Las Fuerzas Aéreas de Ucrania informaron que Rusia lanzó 69 misiles balísticos y de crucero, junto con 298 drones de ataque, añadiendo que aproximadamente dos tercios de los misiles y casi todos los drones fueron derribados. Yuriy Ihnat, portavoz de las Fuerzas Aéreas, describió el ataque como el bombardeo más grande de la guerra en términos de número de armas utilizadas, aunque estas cifras no han podido ser verificadas de forma independiente. Este incremento en la intensidad de los ataques plantea serias dudas sobre la capacidad de Ucrania para mantener su defensa aérea frente a la creciente potencia de fuego rusa. El uso masivo de drones, inimaginable al principio de la guerra, se ha convertido en una táctica común gracias al aumento de la producción armamentística.
Estos ataques, con enjambres de más de 250 drones, buscan saturar las defensas aéreas ucranianas, ya de por sí sobrecargadas. La reciente ofensiva también afectó regiones occidentales y meridionales de Ucrania, que, a diferencia de Kiev, carecen de una protección aérea adecuada, lo que incrementa el riesgo de víctimas mortales. La ONU ha reportado un incremento constante en el número de muertes civiles en Ucrania desde febrero, alcanzando 209 en abril, una de las cifras mensuales más altas en dos años, evidenciando el impacto devastador del conflicto en la población civil.
Las imágenes divulgadas por los servicios de emergencia ucranianos muestran la magnitud de la destrucción. En Mykolaiv, un edificio de apartamentos fue alcanzado, dejando sus vigas rotas expuestas. En Markhalivka, las casas quedaron reducidas a escombros. En la región de Zhytomyr, rescatistas recuperaron los cuerpos de tres niños de entre las ruinas. Además de las víctimas en Zhytomyr, se reportaron fallecidos en las regiones de Kyiv y Khmelnytsky. Estos incidentes reflejan la creciente amenaza para la seguridad de los civiles, quienes se encuentran cada vez más expuestos a la violencia indiscriminada.
A pesar del conflicto, Rusia y Ucrania han realizado intercambios de prisioneros, una de las pocas áreas donde se mantiene la comunicación. Horas después del ataque aéreo, ambos países anunciaron un intercambio importante que comenzó el viernes, liberando a 303 personas por cada lado, elevando el total intercambiado a 1,000. Este acuerdo fue el único resultado concreto de las negociaciones de alto el fuego en Estambul, las primeras conversaciones directas desde el inicio de la guerra. Sergey V. Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores ruso, declaró que Moscú presentaría a Kyiv un borrador con sus condiciones para un acuerdo de paz tras el intercambio de prisioneros. Sin embargo, funcionarios ucranianos anticipan que Rusia reiterará demandas inaceptables, como la retirada de territorios controlados por Ucrania.




