La escalada bélica en la Franja de Gaza ha alcanzado un punto crítico, con Israel anunciando la expansión de su ofensiva terrestre. Esta intensificación de las operaciones militares, según declaraciones oficiales, busca forzar la rendición de Hamás tras más de 19 meses de conflicto. Este anuncio se produce en un contexto de negociaciones de alto el fuego mediadas por la administración Trump, lo que añade una capa de complejidad a la ya tensa situación. La región enfrenta una crisis humanitaria severa, exacerbada por un bloqueo de ayuda que ha generado escasez de alimentos y un aumento significativo en el número de desplazados.
Según la investigación publicada por The New York Times, el Primer Ministro Benjamin Netanyahu declaró el lunes que las tropas israelíes podrían tomar el control efectivo de toda Gaza como parte de esta ofensiva. Sin embargo, el alcance y la implementación de esta declaración siguen siendo inciertos, particularmente en el marco de las negociaciones en curso.
La reciente intensificación de los bombardeos ha cobrado un alto precio en vidas palestinas, con cifras que superan los 400 fallecidos desde el jueves anterior, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Gaza. Esta escalada se produce tras semanas de advertencias por parte de líderes israelíes sobre una posible ofensiva masiva si Hamás no aceptaba los términos propuestos para una tregua. El domingo, Israel anunció el lanzamiento de «extensas operaciones terrestres» con la participación de soldados de cinco divisiones, con el objetivo declarado de dividir la Franja de Gaza en zonas separadas y ordenar a los civiles palestinos la evacuación de las áreas de combate.
A pesar del tono elevado, el despliegue masivo con miles de soldados aún no se ha materializado. Imágenes satelitales del 18 de mayo analizadas por el medio confirman actividad militar israelí en diversas áreas cercanas a la frontera con Gaza, incluyendo el norte y cerca de Khan Younis. Rafah, al sur, también ha sido escenario de actividad militar, donde las imágenes revelan la destrucción de grandes áreas desde el colapso del cese al fuego.
Tras más de dos meses de bloqueo total a la ayuda humanitaria, el gobierno israelí anunció el domingo por la noche que permitiría el ingreso de «una cantidad básica de alimentos» a Gaza. El lunes, al menos cinco camiones de ayuda ingresaron, según la oficina militar israelí encargada de los asuntos humanitarios. Si bien la medida fue recibida positivamente por la ONU, se considera insuficiente ante la magnitud de la crisis humanitaria.
La escasez de alimentos ha provocado desnutrición infantil, según reportes de médicos, y la ONU ha alertado sobre el riesgo de hambruna generalizada en la Franja de Gaza. Previamente, funcionarios israelíes habían justificado el bloqueo como una medida para presionar a Hamás a rendirse y liberar a los rehenes restantes, aunque decenas ya se presumen muertos.
El impacto de la guerra en la población palestina es devastador. La mayoría de los dos millones de residentes de Gaza han sido desplazados forzosamente al menos una vez, muchos en múltiples ocasiones. Incluso antes del anuncio de la ofensiva terrestre, los palestinos comenzaron a huir en busca de refugio lejos de las líneas israelíes. El lunes, Israel emitió amplias órdenes de evacuación en Khan Younis y sus alrededores. La situación humanitaria se deteriora rápidamente, y las perspectivas de una resolución pacífica parecen cada vez más lejanas.




