La fiesta de los carnavales era una tradición marcada y respetada hasta hace unos años. Los carnavales eran fiestas con serpentinas, chisguetes perfumados, globos de agua, mulizas, huainos, etc., que se daban en los clubes o amplios locales céntricos de la ciudad. En los barrios, los árboles se adornaban con pañuelos de vistosos colores, claro con sus respectivos mayordomos, y también se daba el desfile de carros alegóricos con hermosas reinas que representaban a la belleza de cada barrio de este valle.
Con el pasar del tiempo estas tradicionales fiestas están perdiendo su originalidad. Ya no hay ni se organizan los corsos en los barrios donde jóvenes y adultos participaban y competían de forma sana y original con mulizas de letras inéditas. Ya no existen los mensajes que traían las serpentinas para enamorar a las jovencitas. En esas fiestas se plantaban coposos árboles de pacae y se danzaba con sus respectivas parejas ataviadas con vestimentas tradicionales, al son de las orquestas y bandas de música, que nuestra historia nos enseñó.
A las nuevas generaciones parecen no importarles mucho la forma tradicional de celebrar los carnavales, y más bien toman estas fiestas como una excusa más para emborracharse. Por otro lado, ahora se practica en forma organizada por vándalos, muchas veces intoxicados, que dizque pintan a cualquier transeúnte con el mero pretexto de manosear a las jovencitas o robar a los incautos. O también los que se creen “vivos” que arrojan agua con barro o teñida con anilinas y otras cosas más con la simple intención de destruir los vestidos de los carnavaleros.
Actualmente, los árboles están en extinción. Hoy plantan cualquier tipo de árbol en plena calle, interrumpiendo el libre tránsito y peor aún, con música a alto volumen sin respetar la tranquilidad de los vecinos. La única finalidad de estas llamadas fiestas, que dicho sea de paso no cuentan con autorización municipal, es el negociado de la cerveza y otros licores.
Las autoridades están dando la alerta prohibiendo este tipo de festejos en las calles, ya que para eso existen lugares apropiados, como los clubes o parques. Solo hay que tramitar la autorización respectiva. Además, debemos tomar más conciencia con el agua, ya que cada día escasea más. No olvidemos que, en esta temporada de lluvias, se corre el riesgo de tener cortes inesperados. Cuidemos el agua.



