Apple supera previsiones de Wall Street y anuncia ganancias trimestrales de 24780 millones de dólares.

La estrategia de innovación, que tradicionalmente ha sido el pilar del éxito de Apple, parece haber dado paso a una etapa donde la diplomacia juega un papel crucial en su supervivencia y rentabilidad. En un panorama económico global cada vez más volátil y proteccionista, la capacidad de la empresa para navegar las tensiones geopolíticas se ha vuelto tan importante como el desarrollo de nuevos productos.

Según la investigación publicada por The New York Times, el CEO de Apple, Tim Cook, ha conseguido exenciones arancelarias para las exportaciones de iPhones fabricados en China, una maniobra que le permite a la empresa centrarse en su negocio principal en un entorno complejo.

Esta gestión estratégica, sumada al lanzamiento de un nuevo iPhone a un precio más accesible y a las sólidas ventas de aplicaciones y servicios, impulsaron las ganancias trimestrales de Apple hasta los 24.780 millones de dólares, lo que representa un aumento del 4,8% con respecto al año anterior. Las ventas totales de la compañía experimentaron un crecimiento del 5%, alcanzando los 95.360 millones de dólares. Estos resultados superaron las expectativas de los analistas de Wall Street, que preveían ganancias de 24.370 millones y ventas de 94.350 millones.

Es importante destacar que este desempeño sólido se logró en un contexto de considerable inestabilidad. En los últimos meses, Apple ha tenido que sortear tanto desafíos internos, como los problemas con su sistema de inteligencia artificial, como externos, incluyendo los aranceles impuestos por la administración Trump a los productos fabricados en el extranjero. Hay que recordar que el debate sobre la relocalización de la producción, especialmente en EE.UU., ha sido una constante en los últimos años.

El impacto de estas políticas comerciales se evidenció el mes pasado, cuando las acciones de Apple sufrieron una fuerte caída tras la imposición de aranceles del 145% a las exportaciones procedentes de China, donde se fabrica el 80% de los iPhones que vende la compañía. La situación se extendió a otros países productores de iPads y Macs, como Vietnam. Se estima que estos aranceles borraron aproximadamente 770 mil millones de dólares del valor de mercado de la empresa en tan solo cuatro días.

Ante este panorama, analistas de Wall Street habían pronosticado que Apple se vería obligada a aumentar el precio de los iPhones hasta los 1.600 dólares, desde los 1.000 dólares actuales. La incertidumbre generada por esta posible subida provocó un aumento en las compras de iPhones por parte de algunos consumidores, que se apresuraron a adquirir los dispositivos antes de que se hicieran efectivos los nuevos precios, contribuyendo así a impulsar las ventas.