Según la investigación publicada por Gestión.pe, la Unión Europea (UE), Corea del Sur y Japón han comprometido conjuntamente inversiones superiores a los US$ 2 billones. La materialización de estos compromisos, no obstante, carece de un cronograma definido. Este esfuerzo coordinado engloba adquisiciones estratégicas de recursos como gas natural licuado (GNL), petróleo y componentes tecnológicos, con la intención de robustecer la relación bilateral con Washington.
En el caso particular de la Unión Europea, el último acuerdo rubricado establece un arancel del 15% sobre sus exportaciones. Sin embargo, el pacto también incluye la adquisición de 750,000 millones de euros en gas y petróleo provenientes de Estados Unidos, con el objetivo de diversificar sus fuentes de energía y reducir la dependencia del suministro ruso, especialmente tras las sanciones impuestas a Rusia por la invasión a Ucrania. Además, la UE se compromete a adquirir chips por valor de 40,000 millones de euros y a invertir al menos US$ 600,000 millones en diversos sectores de la economía estadounidense hasta el año 2029, lo que dinamizará la economía norteamericana y fortalecerá la cooperación tecnológica.
Corea del Sur, por su parte, ha prometido inversiones por un total de US$ 350,000 millones, así como una inversión adicional de US$ 100,000 millones en compras de GNL. A cambio, sus exportaciones se beneficiarán de un arancel reducido del 15%. Japón ha acordado un porcentaje similar para sus ventas a Estados Unidos, acompañado de la creación de un fondo de US$ 550,000 millones destinado exclusivamente a inversiones en suelo estadounidense. Esta inyección de capital nipón se espera que genere un impacto significativo en la creación de empleo y el desarrollo tecnológico en diversas regiones del país.
Las empresas, tanto de origen estadounidense como extranjero, también han adoptado esta estrategia de inversión. Nvidia, por ejemplo, anunció una inversión de US$ 500,000 millones para la construcción de supercomputadoras de inteligencia artificial en Estados Unidos, reforzando su posición como líder en el sector. TSMC, por su parte, invertirá US$ 100,000 millones en la instalación de tres fábricas y centros de desarrollo, contribuyendo al fortalecimiento de la industria de semiconductores en el país. Apple ha incrementado su compromiso de US$ 500,000 millones a US$ 600,000 millones en un plazo de cuatro años, con el objetivo de expandir su producción nacional y reducir su dependencia de proveedores extranjeros.
El sector automotriz se suma a esta tendencia. General Motors trasladará parte de su producción desde México e invertirá US$ 4,000 millones en plantas estadounidenses. Toyota también planea impulsar la fabricación en el país, con una inversión inicial de 88 millones de dólares en su planta de Virginia para la producción de transmisores híbridos de nueva generación. De manera similar, la industria farmacéutica ha anunciado importantes compromisos de inversión: Johnson & Johnson destinará US$ 55,000 millones, Roche invertirá US$ 50,000 millones, Sanofi US$ 20,000 millones y AstraZeneca otros US$ 50,000 millones, todos en un plazo de entre cuatro y cinco años, lo que impulsará la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos en el país.
Los países del Golfo Pérsico también se han sumado a esta ola de inversiones tras los acuerdos sellados por Trump durante una reciente gira. Emiratos Árabes Unidos invertirá US$ 1,400 millones en los sectores de semiconductores, manufactura e inteligencia artificial. Catar participará en proyectos industriales y Arabia Saudí destinará US$ 142,000 millones a empresas de defensa estadounidenses. En total, se estima que estos pactos generarán un impacto positivo en la economía norteamericana, aportando entre US$ 3,500 y US$ 4,000 millones de dólares adicionales en la próxima década, lo que supone un impulso significativo para el crecimiento y la competitividad del país.




