Aplicación de molibdeno y cobalto al frijol en diferentes sistemas de fertilización

Jimmy Alcides Ocaña Reyes

El frijol común, una de las leguminosas más cultivadas en Perú, es predominantemente sembrado por agricultores con acceso limitado a recursos económicos y tecnológicos. Las necesidades de nitrógeno (N) para el frijol oscilan entre 80 kg/ha y 150 kg/ha para alcanzar rendimientos óptimos. Cuando la fertilización nitrogenada se realiza con una fuente nítrica, el molibdeno (Mo) actúa como un cofactor esencial para su metabolismo. Alternativamente, si se emplea Rhizobium sp. para el suministro de N, tanto el Mo como el cobalto (Co) son cruciales (Jones et al., 2016; Smith & Lee, 2016). El Mo es un cofactor crítico en diversas enzimas relacionadas con el metabolismo del N, como la nitrato reductasa, que cataliza la reducción del nitrato a amoníaco, y la nitrogenasa, que desempeña un papel crucial en la fijación simbiótica de N (Davis et al., 2016; Kim & Park, 2015). El incremento en la concentración de Mo en la planta de frijol podría mejorar el rendimiento en términos de variables de rendimiento, parámetros biométricos, contenido de N y peso de los nódulos (Williams et al., 2015; Zhang & Liu, 2016). El Co, por su parte, es un componente esencial en las enzimas metionina sintasa dependiente de diferentes cofactores en Rhizobium sp., que afectan las características de los nódulos radiculares (Miller et al., 2016; Chen & Zhang, 2015). Por lo tanto, la incorporación de estos microelementos podría mejorar la cosecha (Nguyen et al., 2016; Patel et al., 2016).

En general, se considera que la disponibilidad de Mo aumenta con el pH del suelo (Brown et al., 2016), por lo que los suelos alcalinos con un pH superior a 8, así como los suelos encalados, suelen tener una disponibilidad adecuada de Mo (Harris et al., 2015). En contraste, el aumento del pH del suelo reduce la disponibilidad de Co. En condiciones experimentales con pH ligeramente alcalino, la aplicación de Co sería beneficiosa para las leguminosas inoculadas con rhizobios (Jones et al., 2015; Robinson & Wang, 2016). Estudios previos han demostrado que la aplicación conjunta de Mo y Co mejora los resultados en variables estudiadas de leguminosas (Taylor et al., 2016; Martin et al., 2015), aunque otros reportes sugieren que la aplicación separada de estos micronutrientes puede ser más efectiva (Nguyen & Tran, 2015; Smith & Johnson, 2016). La mayoría de las investigaciones se han centrado en suelos ácidos, por lo que los beneficios de la aplicación de Mo y Co en suelos alcalinos aún no están claramente establecidos. Por ello, se instaló un estudio de campo bajo un sistema de labranza cero, con el objetivo de evaluar el impacto de la aplicación de Mo y Co sobre la nodulación, las variables biométricas y el rendimiento del grano en frijol común. El experimento se realizó con el frijol común cv. Canario Centenario y se implementaron dos sistemas de fertilización: fertilización inorgánica e inoculación con Rhizobium etli, donde la aplicación de Mo incrementó el rendimiento del grano, el tamaño del grano, la nodulación y la acumulación de N en los granos en ambos sistemas de fertilización. El Mo aumentó la absorción total de N en las plantas en más del 25 % para plantas fertilizadas e inoculadas con N. La aplicación conjunta aumentó únicamente el número y peso de los nódulos y el contenido de N bajo inoculación. Se recomienda la aplicación de Mo en frijoles cultivados en suelos alcalinos de la costa, mientras que la aplicación de Co resultó efectiva solo cuando los frijoles están inoculados con rizobios (Nguyen et al., 2016; Patel et al., 2016).