APEC: Una oportunidad para el desarrollo y la apertura al mundo

Con la llegada de mandatarios y dignatarios de las mayores potencias globales al país, incluidos presidentes y primeros ministros de Estados Unidos, China, Japón, México y Chile, la cumbre del APEC se presenta como una ventana para mostrar al Perú ante el mundo. Este evento simboliza una oportunidad crucial para fortalecer nuestras relaciones internacionales y atraer inversiones que, de la mano con las reformas y proyectos de infraestructura, son esenciales para el progreso.

A pesar de la fricción entre el Congreso y el Ejecutivo, la inauguración de la ampliación del aeropuerto Jorge Chávez en el Callao, un espacio de infraestructura moderna y avanzada, muestra un país que está dispuesto a recibir al mundo y facilitar el acceso de turistas y empresarios internacionales. Este monumental proyecto, junto con la reciente apertura del megapuerto de Chancay, pone de manifiesto un Perú en transformación, listo para incrementar tanto sus importaciones como sus exportaciones.

Estos desarrollos son, sin duda, beneficiosos para la economía. A través de los nuevos accesos y rutas de exportación, productos agrícolas de gran valor como la papa nativa, frutas, verduras, y madera podrán llegar a mercados internacionales con mayor eficiencia. Sin embargo, para que las regiones, como Huánuco, se beneficien plenamente, es imprescindible que sus autoridades se comprometan activamente. Tal es el caso del gobernador, quien debe movilizar y poner en funcionamiento la maquinaria para mejorar las vías de transporte, facilitando así la circulación de productos locales hacia la costa y más allá.

El avance del país no depende solo de la infraestructura; también demanda mucha inversión en investigación en las universidades y empresas privadas, para que este sea transferida al campo, agrícola, ganadera y minera, por mencionar algunos casos. Adoptar prácticas más responsables y sostenibles en estos sectores permitirá que el Perú no solo siga siendo un competidor en el mercado internacional, sino que también se gane la reputación de un país comprometido con la calidad y el desarrollo sostenible.

Por último, el rol de la justicia es clave en esta visión de progreso. Es urgente que los jueces y fiscales actúen con mayor celeridad y responsabilidad, dejando atrás los escándalos de corrupción que han dañado la credibilidad del sistema judicial. La justicia debe ser imparcial y ética, priorizando el bienestar de la ciudadanía por encima de intereses personales.