La guerra comercial entre Estados Unidos y China, lejos de amainar, genera incertidumbre y un efecto dominó en los consumidores estadounidenses. El temor a un aumento significativo en los precios de productos importados, debido a los aranceles impuestos por la administración Trump, ha impulsado un comportamiento de compra anticipada y, en algunos casos, de pánico. Esta situación se produce en un contexto económico global ya tensionado por interrupciones en las cadenas de suministro y una inflación persistente.
Según la investigación publicada por The New York Times, esta ansiedad consumista se manifiesta en la adquisición apresurada de bienes que van desde artículos de primera necesidad para bebés hasta dispositivos electrónicos de alto valor.
Un claro ejemplo de esta reacción es el caso de Emily Moen, una gestora de cafetería en Omaha, Nebraska. Moen, embarazada de 15 semanas, se encontró con un video en TikTok que alertaba sobre el posible impacto de los aranceles de Trump en los precios de productos básicos para bebés. Inicialmente, no tenía previsto comprar una silla de auto de inmediato. Sin embargo, tras informarse y constatar que la silla Graco que le interesaba se fabricaba en China, decidió adquirirla a través de Amazon el mismo día, ante el temor de que el precio de 200 dólares aumentara considerablemente. Este tipo de decisiones, tomadas bajo la presión de la inmediatez, se están volviendo cada vez más comunes.
La administración Trump ha intensificado su política comercial con China, imponiendo un arancel mínimo del 145 por ciento a todas las importaciones chinas a Estados Unidos. Esta medida se suma a gravámenes previamente anunciados, como el 25 por ciento sobre acero, aluminio, automóviles y autopartes, que ya estaban impactando en los costes de producción y, eventualmente, en los precios finales para el consumidor. El índice de precios al consumidor (IPC) ha mostrado un incremento constante en los últimos meses, acentuando la preocupación por la capacidad adquisitiva de los hogares.
Otro factor que ha contribuido a esta ola de compras preventivas es la eliminación de una exención que permitía la entrada a Estados Unidos de bienes procedentes de China por un valor inferior a 800 dólares sin aranceles. Esta medida, que entró en vigor la semana pasada, afecta directamente a las compras en plataformas de comercio electrónico chinas, que se habían convertido en una opción popular para muchos consumidores que buscaban productos a precios más bajos. Estas plataformas, como Shein y AliExpress, han experimentado un aumento en el volumen de ventas en las semanas previas a la implementación de la medida.
Este escenario plantea serias interrogantes sobre el futuro del comercio entre Estados Unidos y China, así como sobre el impacto a largo plazo en la economía estadounidense. Los expertos advierten sobre la posibilidad de una espiral inflacionaria, donde el aumento de los aranceles se traduzca en precios más altos, lo que a su vez podría reducir la demanda y afectar el crecimiento económico. La Reserva Federal se enfrenta al desafío de equilibrar la necesidad de controlar la inflación con el riesgo de provocar una recesión.




