La inminente entrada en vigor de nuevos aranceles sobre vehículos importados ha provocado una notable aceleración en la actividad de compraventa de automóviles, especialmente en áreas urbanas con alta densidad de concesionarios como Northern Boulevard, en Queens, Nueva York. Los consumidores, conscientes del impacto potencial en los precios, buscan cerrar acuerdos antes de que las nuevas tarifas se implementen.
Según la investigación publicada por The New York Times, Ziggy Duchnowski, un carpintero sindicalizado de 45 años, dedicó el sábado por la mañana a buscar un coche nuevo para su esposa en los concesionarios de Northern Boulevard. Su principal motivación era evitar el previsible aumento de precios derivado de los aranceles que el Presidente Trump planea imponer a los vehículos y piezas importadas.
Duchnowski, quien votó por Trump, expresó su preocupación por el alza de precios que se avecina. Los aranceles, fijados en un 25% para vehículos y partes producidos fuera de los Estados Unidos, están programados para entrar en vigor el 3 de abril. Este cambio en la política comercial tendrá un efecto dominó en toda la industria automotriz de América del Norte, presionando a los fabricantes para que optimicen sus operaciones y exploren alternativas para mitigar el incremento de costos.
Las consecuencias de estos aranceles se traducirán en un aumento significativo en el precio final de los vehículos. Los analistas estiman que el impacto podría oscilar entre unos pocos miles de dólares para modelos de entrada hasta $10,000 o más para automóviles y camionetas de gama alta. Este aumento no solo afectará a los vehículos nuevos, sino que también es probable que impulse al alza los precios del mercado de coches usados.
Ante este panorama, algunos consumidores, como Duchnowski, están optando por adelantar sus decisiones de compra, buscando aprovechar los precios actuales antes de que los aranceles se reflejen en las etiquetas. Esta situación genera un incentivo temporal para la demanda, aunque a largo plazo, el efecto de los aranceles podría reducir el volumen total de ventas de vehículos nuevos.
Además, la implementación de estas tarifas podría obligar a las empresas automotrices a replantear sus estrategias de producción y suministro en Norteamérica. La reconfiguración de las cadenas de suministro y la búsqueda de alternativas para reducir costos serán cruciales para mantener la competitividad en un mercado que se enfrenta a una nueva realidad económica.



