La política arancelaria del expresidente Trump enfrenta un escrutinio judicial creciente, mientras persiste su determinación de usar estas herramientas como principal estrategia comercial. El gobierno de Trump, conocido por su enfoque proteccionista, se encuentra en un punto crítico donde sus decisiones económicas son desafiadas en los tribunales, generando incertidumbre en los mercados y tensiones con socios comerciales.
Según la investigación publicada por The New York Times, las tarifas impuestas al acero y aluminio extranjeros por el expresidente Trump, se encaminan a duplicarse, alcanzando el 50 por ciento, en una clara señal de su compromiso con la protección de los productores nacionales.
Este incremento arancelario coincide con una intensa batalla legal entre el gobierno y diversas empresas y estados que han presentado demandas contra estas medidas. El sistema judicial estadounidense, tradicionalmente respetuoso de las decisiones presidenciales en materia de comercio, ahora se ve obligado a evaluar si estas políticas se ajustan a la legalidad vigente. Ambas partes han sido requeridas a presentar información adicional, mientras los jueces deliberan para emitir un veredicto final sobre la legitimidad de los aranceles más agresivos del mandato de Trump.
La semana pasada, la Corte de Comercio Internacional de los Estados Unidos dictaminó que algunas de las tarifas impuestas por Trump eran ilegales, representando un revés significativo para su agenda. Sin embargo, esta decisión fue suspendida temporalmente menos de 24 horas después, sumiendo el caso en una mayor incertidumbre. Los aranceles cuestionados, que incluyen gravámenes a Canadá, México y China –este último argumentando su rol en el tráfico de fentanilo–, así como los aranceles globales anunciados y posteriormente suspendidos en abril, permanecerán en vigor hasta al menos el 9 de junio, mientras se evalúa la apelación.
Un grupo de empresas que impulsó la demanda original ha instado al tribunal a rechazar la más reciente petición del gobierno. Los abogados de compañías como VOS Selections, un importador de vinos, advierten sobre el “daño irreparable” que podrían sufrir tanto las empresas como “millones de consumidores” si Trump logra mantener sus aranceles durante el proceso legal. Para ilustrar, la globalización había permitido a los consumidores acceder a una mayor variedad de productos a precios competitivos; las políticas arancelarias amenazan con revertir esta tendencia.
Un fallo favorable a las empresas demandantes les daría derecho a un reembolso por los aranceles pagados en los últimos meses. Sin embargo, los abogados de VOS Selections señalan que esta compensación podría llegar demasiado tarde, especialmente para aquellas empresas que están realizando grandes inversiones para reorganizar sus cadenas de suministro o que corren el riesgo de quebrar. La queja plantea la interrogante de la efectividad de un reembolso para una empresa ya en bancarrota.
Incluso si los tribunales restringen su autoridad actual, la administración Trump ya está explorando otros mecanismos para implementar aranceles. Howard Lutnick, secretario de Comercio, declaró en “Fox News Sunday” que el presidente posee “muchas otras facultades” para continuar imponiendo aranceles, incluso si la corte falla en contra de la Casa Blanca. Esta declaración subraya la determinación del gobierno de Trump de mantener una postura agresiva en materia comercial, independientemente de las decisiones judiciales.



