A menos de 24 horas del lamentable accidente en el que una cúster de la empresa Nueva Estrella, conocida como “Anconero”, invadió la vía exclusiva del Metropolitano y dejó un saldo de tres fallecidos y más de 20 heridos, la imprudencia volvió a protagonizar la escena vial limeña. Dos unidades de esta misma ruta fueron captadas acelerando y compitiendo por pasajeros en la transitada Plaza Bolognesi, Cercado de Lima, en un acto de total desprecio por la seguridad y las regulaciones vigentes.
El hecho fue registrado por cámaras de medios locales y de la sociedad civil. En las imágenes, que rápidamente se viralizaron en redes sociales, se observa a las cústers avanzar a gran velocidad por la avenida Alfonso Ugarte. Una de ellas realiza una arriesgada maniobra al tomar un carril paralelo para ganar la delantera, generando alarma entre peatones y testigos. Lo más indignante es que esta competencia se realizó frente a la mirada impávida de dos agentes de la Policía Nacional del Perú, quienes no intervinieron pese a la clara infracción cometida.
Este nuevo episodio de temeridad ocurre mientras las autoridades aún procesan el impacto del accidente mortal ocurrido el martes 30 de julio. En ese suceso, una cúster perteneciente a la empresa Nueva Estrella, reconocida como “Anconero”, invadió intempestivamente la vía exclusiva del Metropolitano a la altura de la Plaza Dos de Mayo, chocando a alta velocidad contra un bus del sistema de transporte masivo. El resultado fue trágico: tres personas perdieron la vida —identificadas como Andrés Yopan (39), conductor de la cúster; Segundo Rodríguez (49), pasajero; y Jamil Castillejo (24), joven ingeniero ambiental recientemente egresado, quien se dirigía a una entrevista laboral— y más de 20 usuarios resultaron heridos, varios de gravedad.
La escena del accidente fue dramática: la carrocería de la cúster quedó completamente destruida, las manchas de sangre evidenciaban la violencia del impacto y la confusión reinaba entre los sobrevivientes, quienes fueron auxiliados por personal de bomberos, policial y de salud. Varios heridos fueron trasladados al Hospital Nacional Arzobispo Loayza, así como a la Clínica Internacional y la Clínica Maison de Santé, donde al cierre de este informe permanecen en observación.
Un historial de infracciones e impunidad
El vehículo de placa A9H-785, protagonista del trágico choque, acumulaba una deuda superior a 8,800 soles en multas y, al menos, ocho papeletas por faltas graves, entre ellas: conducir con licencia suspendida, operar el servicio sin habilitación, circular sin revisión técnica vigente y reincidir en infracciones. Una cúster evidenciando extensos antecedentes negativos no solo se mantuvo operativa en el transporte público, sino que, como revelan los recientes videos, su cultura de competencia y desprecio por la seguridad persisten a pesar del luto en la ciudad.
El fenómeno no es aislado: la informalidad y la débil fiscalización permiten que unidades con múltiples sanciones circulen diariamente por las calles de Lima y Callao. Esto expone a los pasajeros a accidentes y al riesgo permanente, pues la prioridad para muchos conductores y empresas parece ser únicamente ganar pasajeros a toda costa, incluso si ello significa poner en peligro vidas humanas.
Inacción institucional y reacciones sociales
La reciente carrera frente a Plaza Bolognesi, en presencia de policías, pone de manifiesto una alarmante negligencia institucional. Vecinos, autoridades municipales y usuarios del Metropolitano han expresado su indignación, exigiendo sanciones ejemplares y una revisión integral del sistema de fiscalización y control del transporte público. La presencia reiterada de papeletas impagas por montos superiores a 4,200 soles en las unidades grabadas realizando la carrera sólo refuerza la percepción de impunidad y desprotección ciudadana.
Por su parte, la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) confirmó que el siniestro entre la cúster y el Metropolitano se produjo porque el anconero invadió la vía exclusiva, originando el choque fatal. Posteriormente, la ATU dispuso modificar temporalmente los recorridos de los buses del Metropolitano, desviando las unidades por avenidas Lampa y Emancipación para evitar la zona afectada, lo que ocasionó congestión y molestias entre los usuarios durante varias horas.
El Ministerio Público informó que ya inició diligencias preliminares para determinar las responsabilidades de este accidente, un paso necesario pero que los familiares de las víctimas consideran tardío y, en muchos casos, insuficiente para enfrentar años de descontrol y desidia.
Testimonios de dolor y frustración
La tristeza y la cólera invaden a las familias afectadas y al público general. Familiares de las víctimas relataron a diversos medios detalles conmovedores: desde la historia de Jamil Castillejo, el joven ingeniero con un futuro prometedor truncado en plena búsqueda laboral, hasta el testimonio de la hermana del chofer del Metropolitano involucrado, quien señaló que su familiar estaba a punto de jubilarse ese día tras una larga carrera de prudencia y servicio.
Sobrevivientes y testigos del accidente también compartieron su temor para abordar las unidades de la empresa Nueva Estrella tras los hechos. “Me da temor, no quiero volver a subirme a un anconero”, declaró una pasajera tras ver las imágenes de las nuevas carreras. Existen además denuncias de fallas mecánicas reiteradas, incluso el propio conductor del vehículo siniestrado habría manifestado que el bus presentaba desperfectos antes de iniciar su ruta.
Llamado urgente a la reforma
Los acontecimientos de este miércoles en Cercado de Lima, sumados a la tragedia reciente y a las imágenes de carreras irresponsables, han encendido una alerta roja respecto a la calidad, seguridad y fiscalización del transporte público metropolitano. Organizaciones de usuarios, expertos viales y líderes comunales reclaman una reforma profunda, advirtiendo que sin intervenciones urgentes y sanciones efectivas los incidentes podrían repetirse.
Mientras la investigación fiscal avanza y los operativos policiales se anuncian, la ciudadanía demanda respuestas concretas: suspensión inmediata de los “anconeros” infractores, sanción a efectivos policiales omisos, modernización tecnológica en la fiscalización (como monitoreo en tiempo real con GPS y cámaras), y un fortalecimiento legal que impida que vehículos con antecedentes graves sigan circulando.
Mientras tanto, las familias de las víctimas comienzan el doloroso proceso de despedida y la población no puede evitar preguntarse cuánto más debe pasar para que, por fin, las leyes y la autoridad protejan su derecho a transitar sin miedo por las calles de Lima.




