Daniel Mego Flores, un anciano de 78 años, sobrevive en una precaria casucha que se desmorona y que pone en riesgo su salud y su vida, y que se encuentra ubicada a escasos metros del puente Señor de Burgos.
Dedicado al reciclaje de plásticos, envases, neumáticos en desuso, vidrios, chatarra, el anciano realiza sus actividades cotidianas ante la mirada de algunos de sus vecinos, que lo apoyan con lo que pueden, aunque no faltan otros vecinos que exigen que se le retire del área argumentando que esta actividad trae consigo contaminación, roedores, malos olores y hasta perros vagos.
Personal del área de Acondicionamiento Territorial de la Municipalidad de Amarilis se acercó ayer hasta el lugar para convencerlo de retirarse del lugar ofreciéndole un lugar alquilado, cuyo costo, lo cubrirá la municipalidad por unos meses y después le brindarán un terreno para que pueda construirse una vivienda, pero el indigente no acepta esta propuesta, generando un debate a favor y en contra de los vecinos.
Al finalizar la jornada no se tomó ninguna decisión y el indigente quedó en la calle junto a su casucha y enseres con el riesgo de ser atacado por roedores, personas de mal vivir y ante un clima cambiante que se convierte en una amenaza para su delicada salud.




