Analistas consideran irrealista el objetivo de Trump de forzar a Apple a fabricar en EEUU

La manufactura tecnológica vuelve a ser eje de controversia. El expresidente Donald Trump ha instado a Apple a repatriar la producción de sus iPhones a Estados Unidos, amenazando con aranceles punitivos si no lo hace. Esta postura, que evoca políticas proteccionistas anteriores, reabre el debate sobre la globalización y la seguridad de las cadenas de suministro. Esta medida, de concretarse, podría tener un impacto significativo en la economía global, especialmente en las relaciones comerciales entre Estados Unidos, China e India. Recordemos que en 2018, Trump ya implementó aranceles al acero y al aluminio, argumentando razones de seguridad nacional, lo que generó tensiones con aliados comerciales clave.

Según el reportaje de Gestión.pe, la exigencia de Trump se extiende a otros fabricantes de smartphones que operan fuera de suelo estadounidense, poniendo en el punto de mira a empresas como Samsung.

Trump, a través de su plataforma Truth Social, declaró haber comunicado a Tim Cook, CEO de Apple, su deseo de que los iPhones vendidos en Estados Unidos sean producidos localmente. De no cumplirse, advirtió sobre la imposición de un arancel «de al menos el 25%». Esta presión se suma a los esfuerzos previos de la administración Trump para renegociar acuerdos comerciales y fomentar la producción nacional, una estrategia que, según sus defensores, busca fortalecer la economía estadounidense y crear empleos.

La posible imposición de aranceles no se limita a Apple. Trump amplió su amenaza a todos los fabricantes de teléfonos inteligentes que produzcan fuera de Estados Unidos, incluyendo a Samsung. «También afectaría a Samsung y a cualquiera que fabrique ese producto; de lo contrario, no sería justo», declaró, subrayando la necesidad, según su visión, de uniformizar las condiciones para todos los actores del mercado.

Apple, por su parte, no ha emitido una respuesta oficial a las declaraciones de Trump. No obstante, la compañía ha estado diversificando su cadena de suministro, trasladando gradualmente parte de su producción a India, en un esfuerzo por reducir su dependencia de China, especialmente en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas entre las dos potencias económicas. De hecho, Tim Cook señaló recientemente que preveía que «la mayoría de los iPhones vendidos en Estados Unidos» durante el trimestre actual provendrían de India, estrategia para sortear los aranceles impuestos a productos procedentes de China.

Analistas de Bank of America señalan que, si bien el ensamblaje final podría trasladarse a Estados Unidos, la reubicación de toda la cadena de suministro sería un proceso complejo y prolongado. Estiman que una relocalización total podría incrementar el precio de los iPhones hasta en un 25%. Wedbush Securities va más allá, prediciendo que el precio de venta podría ascender a unos US$ 3,500 por unidad, en contraste con los US$ 799 del iPhone 16 actual. La misma firma califica la propuesta de Trump como «un cuento de hadas, inviable», estimando que la concentración de la producción en Estados Unidos tomaría entre 5 y 10 años.

La reacción del mercado a las declaraciones de Trump fue inicialmente negativa, con una caída de casi el 4% en el precio de las acciones de Apple al inicio de la jornada bursátil. Sin embargo, la tendencia se moderó, cerrando la jornada con una caída del 2.50%, sugiriendo que los inversores relativizaron el impacto potencial de las amenazas arancelarias. Analistas de Wedbush, aludiendo a la capacidad de gestión de Tim Cook, prevén que Apple seguirá sorteando este complejo panorama arancelario.