Ambo no apoya a invasores de zonas de alto riesgo

La conmemoración del sétimo aniversario de la tragedia del Jueves Santo de 2010 ha dejado grandes enseñanzas que la gestión de la Municipalidad de Ambo no permite ni apoya la invasión de las zonas de alto riesgo, aseguró Daisy Soto Mory, alcaldesa de Ambo. Expresó que a pesar de algunos intentos de gente que quiere posesionarse en los alrededores de la quebrada El Arroyito, donde se encontraban ubicadas más de 100 viviendas arrasadas por el aluvión del 1 de abril de 2010, la zona fue declarada intangible, inalienable y es considerada por los ambinos como un camposanto. La decisión política de su gestión es firme, de impedir que los inescrupulosos se provechen de las necesidades de vivienda de la población migrante, por lo que ahora en la zona de riesgo de Arcopunko, los propietarios venden sus propiedades en la parte del cerro.
Daisy Soto señaló que la historia dolorosa de Ambo no puede ser olvidada por lo sucedido el 1 de abril de 2010, pero también por lo que pasó en 1907, en que un aluvión represó el río Huallaga y puso en riesgo a todo el pueblo de Ambo, porque no hay muro ni defensa ribereña, ni fuerza humana que pueda frenar a la naturaleza, que en caso de los ríos y quebradas siempre recupera su cauce, así pasen 10, 100 o 1000 años. Además que los ríos Huallaga y Huertas amenazan con llevarse puentes y desbordarse en algunas partes de la capital provincial y los accesos de la Carretera Central por el norte y sur, representan un peligro permanente por las lluvias que generan deslizamientos y huaicos, poniendo en riesgo a los transeúntes que circulan en cantidad por esa vía.
Explicó que los desastres ocurridos este año en el norte del país deben servir como lección para que las autoridades cumplan con su responsabilidad de promover una cultura de prevención y la población cumplir su rol de respetar las normas para preservar la seguridad y cautelar la vida y salud de las familias.
Expresó que las diferentes actividades por la Semana Santa a desarrollarse entre el 9 y 16 de abril deben servir para la reflexión y paz que se necesita para promover una convivencia más segura, y deben estar preparados espiritualmente ante cualquier ocurrencia de fenómenos naturales. Los dos aluviones anteriores se produjeron entre los meses de marzo y abril.