La tragedia que enluta a una familia huanuqueña volvió a poner en debate la falta de controles en la distribución y seguridad de los balones de gas. Los restos de Fidencia Martel Huaytán, madre de cuatro hijos, fueron sepultados en el cementerio Jardines de la Esperanza, en Amarilis, en medio de escenas de dolor y pedidos de justicia.
Según informó su familia, la mujer de 38 años sufrió quemaduras en el 72 % de su cuerpo luego de la deflagración ocurrida en su vivienda ubicada en el sector Villa Jordán, del asentamiento humano Héroes de Jactay. Durante varias semanas permaneció internada bajo cuidados médicos, pero finalmente no resistió la gravedad de las heridas.
Cuatro hijos en la orfandad
Fidencia Martel deja a cuatro menores de edad huérfanos, cuya situación económica ahora preocupa a la comunidad. Vecinos señalaron que la madre era el principal sostén del hogar junto con su esposo, quien también resultó afectado emocionalmente por la tragedia y ahora asume solo la crianza de los niños.
La familia pidió apoyo para enfrentar los gastos inmediatos y reclamó que las autoridades garanticen ayuda social para los huérfanos. “No queremos que otra familia viva este mismo dolor”, manifestaron allegados durante el sepelio.
Piden supervisión
La comunidad exigió al Ministerio de Energía y Minas, Osinergmin y municipalidades que refuercen los mecanismos de control en la venta y transporte de balones de gas. De acuerdo con dirigentes vecinales, no es la primera vez que en Amarilis ocurren accidentes por fugas y deflagraciones, debido a la comercialización informal y a la falta de supervisión técnica en los puntos de venta.
Analistas consultados recordaron que en varias regiones del país se han reportado tragedias similares vinculadas al mal estado de los balones de gas domésticos, y coincidieron en que es necesario un plan nacional de inspección preventiva para reducir el riesgo en zonas urbanas y rurales.
Dolor comunitario y promesa de no olvido
La muerte de Fidencia Martel generó consternación en Amarilis y en toda la provincia de Huánuco. Sus vecinos acompañaron a la familia en el entierro y expresaron su solidaridad con los cuatro menores que quedaron en la orfandad. Al mismo tiempo, solicitaron que este caso no quede en el olvido y que las autoridades asuman la responsabilidad de garantizar seguridad en la distribución de un producto básico como el gas doméstico.
Hasta el cierre de esta edición, ninguna entidad estatal había informado sobre la apertura de una investigación para esclarecer las circunstancias de la deflagración que acabó con la vida de la madre huanuqueña.




