Alto funcionario de la FDA dimite denunciando la desinformación y las mentiras de Kennedy sobre vacunas

La salud pública se enfrenta a una tormenta tras la dimisión abrupta del Dr. Peter Marks, máximo responsable de vacunas de la FDA, el pasado viernes. Su renuncia, al parecer forzada, expone una profunda brecha en la gestión de la política sanitaria nacional, poniendo en tela de juicio la integridad científica frente a la creciente desinformación.

Según la investigación publicada por The New York Times, la decisión del Dr. Marks surge tras una carta mordaz dirigida a Sara Brenner, comisionada interina de la agencia, donde denuncia la postura del Secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., respecto a las vacunas, calificándola de irresponsable y peligrosa para la ciudadanía.

La acusación principal del Dr. Marks se centra en la supuesta falta de interés del Secretario por la verdad y la transparencia, señalando que éste buscaría la confirmación sumisa de información errónea y falsedades. Esta dimisión se produce en un contexto de crecientes dudas sobre la efectividad y seguridad de las vacunas, alimentadas en parte por figuras públicas con influencia.

Aparentemente, la salida del Dr. Marks se precipitó después de que un funcionario del Departamento de Salud y Servicios Humanos le presentara un ultimátum: dimitir o ser despedido. Este hecho, de confirmarse, revelaría una manipulación interna que socava la independencia de la FDA y su capacidad para tomar decisiones basadas en la evidencia científica.

Horas antes de su dimisión, Kennedy Jr. había afirmado en West Virginia que el Covid no causó la muerte de personas sanas, contradiciendo la evidencia científica que indica que aproximadamente el 30% de las muertes al inicio de la pandemia se produjeron en personas sin patologías preexistentes. Además, ha promovido el uso de la vitamina A como tratamiento durante un brote de sarampión en Texas, restando importancia al papel de las vacunas.

El Dr. Marks, en su carta, recordó que el sarampión, una enfermedad erradicada en Estados Unidos gracias a la vacunación, causó la muerte de más de 100.000 niños no vacunados en África y Asia el año pasado debido a complicaciones. También expuso su disposición a abordar las preocupaciones de Kennedy sobre la seguridad y transparencia de las vacunas a través de foros públicos y la colaboración con las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina, propuesta que fue rechazada.

Es importante recordar que la FDA, como agencia reguladora, tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad y eficacia de los medicamentos y vacunas disponibles en el mercado. La dimisión de un alto funcionario como el Dr. Marks, en estas circunstancias, plantea serias interrogantes sobre el futuro de la política de vacunación en el país y la capacidad de las autoridades para combatir la desinformación y proteger la salud pública.