La pérdida de categoría de Alianza Universidad de Huánuco ya es un hecho. El equipo huanuqueño, que logró su retorno a la Liga 1 solo por una temporada, descendió tras acumular una racha de resultados adversos en la recta final del campeonato nacional. Con ello, se esfuma la posibilidad de seguir viendo en la región a clubes emblemáticos del fútbol peruano y a figuras internacionales que generaban expectativa en la afición.
El desenlace matemático se confirmó con el triunfo del club Juan Pablo II sobre Atlético Grau durante la fecha 18 del Torneo Clausura. Ese resultado dejó sin opciones a Alianza UDH, que un día después volvió a tropezar al perder ante Alianza Atlético, a pesar de haber comenzado ganando en el primer tiempo. El equipo acumula apenas 25 puntos en la tabla acumulada, muy por debajo de los 34 necesarios para mantenerse en la categoría.
Errores en la gestión, contrataciones polémicas y falta de identidad
Diversas voces de la afición huanuqueña atribuyen este fracaso a una gestión directiva que, según críticas locales, desconocía el funcionamiento profesional del fútbol. A lo largo del año, Alianza UDH cambió tres veces de entrenador, ninguno de los cuales logró imponer un estilo de juego ni una disciplina clara en el plantel.
Entre los reclamos frecuentes también se menciona la contratación de jugadores con antecedentes de indisciplina en otros clubes. De acuerdo con seguidores del club, algunos de estos futbolistas priorizaron el entretenimiento personal sobre el compromiso profesional, afectando directamente el rendimiento colectivo en la cancha. Si bien no todos los refuerzos cayeron en esas conductas, su influencia fue decisiva en los resultados negativos.
Asimismo, se cuestionó la marginación de jugadores locales, que según parte de la prensa deportiva de Huánuco, mostraban condiciones similares o superiores a las de los llamados “refuerzos” que nunca justificaron su contratación. Esta situación, sostienen algunos sectores, debilitó el sentido de pertenencia del equipo con su comunidad.
El descenso de Alianza UDH deja en suspenso no solo su futuro deportivo, sino también la actividad económica que genera la presencia de un club en primera división. Restaurantes, hoteles y servicios de transporte, que se beneficiaban con los partidos de equipos grandes, ahora perderán una fuente de ingresos importante.
Aunque aún queda una fecha por disputarse, el club ya no tiene opciones matemáticas de permanencia. La diferencia de puntos con sus rivales directos es irremontable. El retorno a la Liga 2 pone al club frente a una profunda reflexión institucional: o cambia el modelo de gestión o corre el riesgo de quedarse estancado en una división que no corresponde al fervor de su hinchada.




