El reciente empate entre Alianza Lima y Alianza Atlético ha desatado una ola de controversias, centradas principalmente en el desempeño arbitral de Joel Alarcón. Las decisiones tomadas durante el encuentro han generado fuertes críticas, especialmente por la aparente falta de rigor al sancionar acciones que ponían en riesgo la integridad física de los jugadores aliancistas. Este hecho ha reavivado el debate sobre la calidad del arbitraje en el fútbol peruano. Un punto importante a considerar es la designación de árbitros para partidos clave, un proceso que a menudo genera suspicacias. El arbitraje peruano, en los últimos años, ha estado bajo la lupa, con constantes quejas sobre su imparcialidad y nivel técnico. La Federación Peruana de Fútbol (FPF) ha implementado, sin mucho éxito, programas de capacitación para mejorar el rendimiento de los árbitros. Los clubes, por su parte, han manifestado su preocupación por la influencia de los errores arbitrales en los resultados de los partidos.
Según el reportaje de Depor.com, las críticas hacia el arbitraje de Joel Alarcón no han cesado tras el empate entre Alianza Lima y Alianza Atlético.
Winston Reátegui, ex presidente de la Comisión Nacional de Árbitros (CONAR), se ha pronunciado de manera contundente, señalando errores específicos en el desempeño del juez principal y cuestionando el mensaje que se transmite a los futbolistas. Reátegui, con su experiencia en la materia, analizó jugadas puntuales que, según su criterio, influyeron en el desarrollo del partido. El ex-árbitro hizo hincapié en la necesidad de una mayor coherencia en la aplicación del reglamento, argumentando que la permisividad en ciertas acciones puede fomentar la violencia en el campo de juego. Las declaraciones de Reátegui se suman a las numerosas voces que demandan una revisión exhaustiva del sistema arbitral peruano. La transparencia en la designación de árbitros y la implementación de tecnologías como el VAR son algunas de las medidas que se proponen para mejorar la calidad del arbitraje.
El ex titular de la CONAR, puntualizó tres jugadas específicas que considera determinantes. En primer lugar, la falta de Illanes contra Burlamaqui, calificada como una “acción temeraria”, debió ser sancionada con tarjeta amarilla. Reátegui cuestionó la pasividad de Alarcón ante esta infracción, señalando que “una cosa es dejar jugar y otra dejar patear”. En segundo lugar, mostró preocupación por la falta cometida contra Kevin Quevedo, que si bien fue sancionada, no se hizo de la manera adecuada. Reátegui criticó la falta de sensibilidad del árbitro al no mostrar preocupación por la integridad del jugador. “Miren a Joel, viene caminando. Eso a los jugadores los enerva, que el árbitro no tome una decisión firme en estas situaciones. Qué puede hacer el jugador de Alianza, si siente que no hay interés en su integridad. Es una falta normal, pero es tarjeta amarilla. Ya van dos jugadas en donde no se sancionó debidamente”, indicó. Finalmente, la jugada más polémica fue el codazo de Guillermo Larios contra Alessandro Burlamaqui, que para Reátegui ameritaba tarjeta roja directa. Criticó, además, que el VAR no interviniera para corregir la decisión del árbitro.
En cuanto al futuro inmediato de Alianza Lima, el equipo se prepara para enfrentar a Juan Pablo II College en la tercera fecha del Torneo Clausura de la Liga 1 2025. El partido se jugará el jueves 31 de julio en el Estadio IPD Mansiche. La transmisión estará a cargo de L1 MAX y diversas plataformas de streaming. La expectativa es alta entre los aficionados, quienes esperan que el equipo pueda retomar la senda del triunfo tras el controvertido empate ante Alianza Atlético. La directiva del club ha evitado pronunciarse directamente sobre la polémica arbitral, pero se espera que en los próximos días se emita un comunicado oficial expresando su postura sobre el tema. Las próximas fechas serán cruciales para Alianza Lima, que buscará consolidarse en la parte alta de la tabla de posiciones.




