Algunos libros: ediciones y reediciones

Por: Andrés Jara Maylle
Hace algunas semanas atrás, la Municipalidad Provincial en coordinación con la Asociación Escritores de Huánuco desarrollaron una interesante actividad cultural en plena Plaza de Armas. Se trató de una feria donde hubo exposición-venta de libros de autores huanuqueños que vienen publicando como nunca se había visto en la historia cultural de la ciudad.
Fue propicia la oportunidad para que los escritores pongan a disposición del público lector algunos títulos reeditados y otras ediciones nuevas que a continuación reseñamos brevemente:
Por ejemplo, el inigualable Mario Malpartida, reeditó El fantasma de un cajón y otras apariciones y Ajuste de cuentos, dos volúmenes que no solo fascinan por sus singulares historias, sino también que son capaces de enseñar a los jóvenes narradores (si lo leen con lápiz en mano) los secretos del buen contador de historias: unas estructuras previamente trazadas, un manejo del lenguaje muy propicio para las tramas desarrolladas y unos puntos de vista coherentes e inconfundibles. Un Maestro con mayúsculas.
De igual modo, Miguel Rivera Asencios presentó la reedición de su cuento La niña y el lirio y, de paso, aprovechó para poner en vitrina otro libro de similares características a la anterior; La paloma y la flor, un breve cuento en donde la simbología más importante se evidencia cuando una avecilla lleva una flor entre su pico para alertar a su infante amigo que está a punto de suceder una tragedia.
Por su lado, Ronald Elí Leiva Echevarría presentó su más reciente trabajo narrativo. Manos cruzadas. Tal cual ya lo demostró suficientemente con sus anteriores textos como La esfera mágica y El hijo del huaico, Manos cruzadas es un libro que resalta por su singularidad, su frescura y por el encuentro, entre el autor y su obra, de un estilo que cada vez más lo particulariza como uno de los autores que se abre camino a golpe de trabajo, perseverancia y lucidez narrativa. Leiva Echevarría, con este último libro, se perfila como un narrador de amplias proyecciones.
También John Cuellar Irribarren, ratificando una vez más su dedicación a la literatura, publicó El sueño del pez y otros relatos breves. Un conjunto de cincuenta textos en donde la anécdota que domina la trama solo se sugiere para que el lector pueda ingresar a ese mundo de símbolos que Cuellar domina casi a la perfección. Y es eso, el símbolo detrás de la ironía, lo que adquiere peso en cada uno de los breves relatos que John Cuellar ha incluido en El sueño del pez… A leer se ha dicho.
Igualmente, el docente de la especialidad de Historia y Geografía, Fredy Aranda Venturo, un especialista en Los negritos y otras danzas de la región, publicó y presentó su último trabajo investigativo relacionado a dicho tema: Danzas folclóricas de la provincia de Pachitea, un ambicioso trabajo sobre diversas expresiones dancísticas de aquella provincia en donde incluye aproximaciones a su música, su coreografía, su origen, su simbolismo, etc., etc. Sin lugar a dudas, los trabajos de corte antropológico tienen a Fredy Aranda a unos de sus estudiosos que, con más sistematización, puede convertirse en la voz de las expresiones culturales que surgen de la gran sabiduría popular, allá, entre las montañas andinas que muchos de nosotros ignoramos.
Debemos señalar también que en el marco de la feria aludida líneas arriba, se les otorgó un merecido reconocimiento a Samuel Cárdich, Andrés Cloud y Mario Malpartida. No cabe duda que estos tres escritores son los portaestandartes de la cultura huanuqueña y que cualquier reconocimiento que se le haga a nivel institucional (la Universidad Hermilio Valdizán no debe quedarse atrás) será siempre bien merecida no solo por tanta calidad literaria, también por los muchos aportes que ellos hicieron a favor de esta tierra.
Tanto Cárdich, Cloud y Malpartida encarnan lo que los jóvenes o viejos escritores debemos saber: que escribir es una responsabilidad moral, por lo mismo, poetas y narradores, debemos ser muy responsables con lo que escribimos y publicamos; de lo contrario, el facilismo, la ingenuidad y la mala literatura (porque también la hay) pueden, peligrosamente, adquirir carta de ciudadanía.