Bosques Amazónicos (BAM), firma que desarrolla proyectos de conservación en Ucayali, Huánuco y Madre de Dios, ha advertido que la minería ilegal está duplicando las tasas de deforestación en la Amazonía. Esta actividad ilícita no solo socava los esfuerzos de conservación ambiental, sino que también amenaza directamente los proyectos de carbono que la empresa comercializa con grandes firmas del sector aeronáutico, tecnológico y financiero.
Minería ilegal compromete avances en conservación
Según BAM, los datos que maneja indican que, en zonas donde se practica minería ilegal, la pérdida de bosque se duplica frente a los promedios históricos. Esta situación es especialmente crítica en Madre de Dios, una de las regiones más golpeadas por esta problemática ambiental. Pese a ello, la compañía no tiene previsto modificar sus planes ni retirarse de estas áreas, reafirmando que su modelo de negocios sigue siendo viable y necesario para mitigar los impactos del cambio climático.
El dilema del carbono frente a la ilegalidad
A través de sus operaciones, BAM emite créditos de carbono que luego vende en mercados internacionales. Sin embargo, la permanencia de estos proyectos se enfrenta a la creciente presión de actividades ilegales que comprometen la integridad de los bosques amazónicos. La empresa enfatiza que continúa evaluando sus estrategias de mitigación, incluyendo un monitoreo más riguroso de sus concesiones y una colaboración más estrecha con las autoridades locales.
A pesar de las dificultades, BAM subraya que abandonar estas zonas sería ceder terreno a las mafias de la minería ilegal. Por ello, insiste en la necesidad de articular esfuerzos entre el Estado, el sector privado y las comunidades para hacer frente a esta amenaza creciente.




