Alentamos espíritus

Escrito por: Marcos Cancho

Pitido final. El verdugo y la víctima se dirigen a los vestidores. River Plate oculta su sonrisa tras la mascarilla. Binacional no oculta su vergüenza, eso es imposible. Las humillaciones a domicilio no solo duelen. Arden, marcan, torturan. El equipo argentino, a ritmo de entrenamiento, goleó al equipo peruano. El 6-0 final fue la radiografía del duelo. Yo, que no me pierdo ningún partido internacional de los clubes de mi país, soporté la canasta de goles apretando los dientes. Jodido. Humillado. Cuando afuera alguien mencione la humillación, no dirán “Binacional”, dirán “Perú”.

Tuvimos suerte, aunque parezca un chiste de mal gusto. River Plate remató 25 veces al arco. Si solo hubiera convertido la mitad… mejor no sigo. Característica de los equipos de élite: pueden darse el lujo de anotar el 25 % de sus ocasiones y, aun así, ganar por goleada. El duelo fue disparejo. No había forma de que David venciera a Goliat. Para hacerlo, se necesitaba una genialidad y, en el campo, los botines quedaban grandes. El reto, también. El físico y el oficio traicionaron, los jugadores deambulaban despreocupados por el campo, nuestra suerte estaba echada. Con una situación tan adversa, ni el mítico “¡Pensá!” -que yo reconozco como un grito de auxilio de don Ricardo Gareca- hubiese hecho gran cosa.

Los malos resultados no sorprenden, pero siguen doliendo. El Perú en Copa Libertadores: Alianza Lima, con su última derrota, sumó 21 partidos sin poder ganar y se convirtió en el equipo con la peor racha en el torneo; la última vez que un equipo nacional clasificó a octavos de final en dicha competición fue hace 7 años; finalmente, los equipos peruanos han perdido en 187 duelos de los 328 que disputaron en el torneo Libertadores, entre el 2001 hasta el 2019. Nos ahogamos en la miseria. El fútbol peruano murió en el 2003, después de que Cienciano se consagrara campeón de la Copa Sudamericana. Ahora solo alentamos espíritus.