El tenis presenció un nuevo capítulo en la creciente rivalidad entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, un duelo que ya se perfila como uno de los grandes clásicos del deporte. El español, Carlos Alcaraz, selló su victoria con un *ace*, reafirmando el dominio que mostró con su servicio a lo largo de todo el torneo. Esta victoria no solo le otorga su segundo título en el US Open, sino que también lo catapultar de nuevo al número uno del mundo, arrebatándoselo a Sinner, quien había ostentado esa posición durante 65 semanas. Este es el sexto Grand Slam para el murciano, consolidando su posición como una de las figuras más destacadas del tenis actual. Alcaraz, con tan solo 22 años, ya había alcanzado la cima del ranking mundial en este mismo escenario a los 18 años.
Victoria en el US Open.
Según el reportaje de El País, el triunfo de Alcaraz se consumó en un encuentro que se extendió por 2 horas y 42 minutos, con un marcador final de 6-2, 3-6, 6-1 y 6-4. Este resultado no solo le permite al español recuperar el cetro del tenis mundial, sino que también refleja una notable evolución en su juego, caracterizada por una mayor concentración y consistencia. Sinner, por su parte, reconoció la superioridad de su rival, admitiendo haber dado su máximo esfuerzo sin poder superar el nivel de Alcaraz.
La final no estuvo exenta de elementos externos que añadieron un matiz particular al encuentro. Alcaraz, al despertar en su hotel cercano a Central Park, se encontró con un día gris y lluvioso, condiciones que, en teoría, favorecían el golpeo plano de Sinner. Sin embargo, el español supo adaptarse a estas circunstancias y desplegar un tenis arrollador desde el inicio, llevándose el primer set con autoridad. La *estrategia inicial* de Alcaraz fue clave: salir con valentía y agresividad, buscando hacer daño a Sinner en cada golpe, táctica que le funcionó a la perfección en los primeros compases del partido. A pesar de la reacción de Sinner en el segundo set, Alcaraz recuperó el control en el tercer y cuarto set, mostrando una combinación de potencia, precisión y madurez que le permitió sellar la victoria. El partido, aunque no fue el más fascinante de su saga personal con Sinner, exhibió intercambios de golpes extraordinarios, reflejando el *alto nivel tenístico* que ambos jugadores son capaces de desplegar.




