Por Israel Tolentino
En esta historia, los fallecimientos prematuros y homicidios no son la excepción: Carmelón Berrocal, Víctor Churay, Christian Quijada, Miguel Alfaro, Leopoldina Alvarado, Cecilia de Lima, Franco Domenak (asesinado este 6) y Alberto Borea (1979-2020).

Tú sí, que sabes darle sabor a este país que puede ser ahuecado, pero nunca aburrido (alguien lo dijo). Buscando la manera de escribir sobre la experiencia en la retrospectiva sobre tu obra, curada por Adriana Tomatis y Max Hernández, quienes dicen: la muestra busca rastrear las grandes preocupaciones estéticas, temáticas conceptuales (…) resaltando la audacia visual, la capacidad de síntesis y el agudo sentido del humor que caracteriza su obra.
En el Perú que no terminamos de conocer, digerir, encauzar, servirnos como placebo; chocamos con este día de aniversario de tu partida. El país que dejaste sigue siendo un teatro con actos sin director. En cuatro horas, el presidente que nunca conociste y se eligió contra la corriente, nos ha terminado de defraudar, se vacó solo, una jugada de triste pillo, mitómano; nada será diferente, se seguirá eligiendo entre el cáncer y el sida.
Por primera vez una mujer toma las riendas del incierto gobierno, se puede decir mirando tu obra, que la historia nacional es un conjunto de frustraciones, una entelequia, para el olvido y, sin embargo, así vamos a seguir mañana, con los mismos males y la misma esperanza. El país es rico en filmar cortos, vueltas de timón al estilo rápidos y furiosos, emoción de comienzo a fin, mismo Tarantino o Kitano, un país para no soltar y volver a disfrutar de su magia anarco/surrealista siempre que sea posible, siempre que la vida nos aguarde.

Por primera vez, bajar a la sala “Kruger Espantoso” del Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) tiene la sensación arqueológica, sumergirte en el pasado. La ruina “per se” no dice nada, son el contexto, tu mano de artista y la mirada del otro que le dan sentido. La tarde que me topé con un pedazo de autobús tomando la forma de una silueta de revolver, fue en el Museo Nacional (MUNA) ver ese pedazo de lata, retazo de autobús, con los nombres de los lugares, a donde trasladarse, puede ser el último episodio de la vida.
Cuando la tecnología falla, queda un montón de chatarra, inservible y contaminante, millones de toneladas métricas de objetos inservibles. En el ciclo natural, lo que muere se vuelve abono, polvo, alimento… en cambio, los restos tecnológicos se vuelven agobio, estorbo, problemas, acumulación… ver tu obra, es adentrarse en esos problemas de materialidad y ver como “el artista” recupera con su mano de poeta una lectura nueva sobre ese destrozo.

Sacarle a esa basura tecnológica el toque poético donde no todo espectador podrá asentir, para muchos será solamente tomadura de pelo, pero estando frente a ese mapa de Sudamérica, construido/ dibujado con la manguera de un aspirador (Vacuum cleaner, Latinoamérica – Aspiradora) cambia cualquier idea previa que te haya llevado a la muestra. Una perfecta simbiosis con la pared, en sus palabras: mi trabajo se caracteriza por el uso y continuo desplazamiento de diversos medios y materiales (…) en donde el tiempo, la historia del objeto cobran una importancia fundamental en el discurso plástico y en su proceso.
Si bien el “ready made”: actitud, anécdota, ingenio de Marcel Duchamp (1887- 1968), cuando la producción amenazaba las sociedades y nadie imaginaba el alcance que tendría. Se fabricaban cientos de autos a comienzos del siglo XX, hoy son millones…ni Duchamp imaginaba museos llenos de “ready mades”. Su aporte se ha prestado para preñar el arte contemporáneo de bromas pesadas, objetos ingeniosos, etc. ¿Cómo darse cuenta de ese fiasco? Entre la figura del artista y su obra hay muchos pasos que el establishment impone: crítico, dealers, prensa, mercado, coleccionistas y el tiempo que se encarga de poner los puntos en las íes y crear la leyenda. En tu obra hay duende, un algo que aflora.

Escribiendo /dibujando tu alias en la blancura de la nieve, esa práctica testimonia fatiga, por un momento rompes el orden de las manos para usar los pies, patear la nieve, te sale el desarraigo, ese otro modelo de ser peruano. Mucho tiempo en el frío no es una actividad fácil, es un trabajo que requiere de esfuerzo físico, de resistencia y tolerancia. En ese video, muestras la piel que se camufla, oculta a los ojos de un país de muchas distancias sociales, económicas, étnicas, culturales… límites mucho más duros que los territoriales. Hay un Perú que crece debajo de esa piel, oculto, como tu sobrenombre “Negro” (Huácar, diciembre 2022).




