Por Dr. Fredi Sotomayor Herrera
Docente universitario
Cuando hablamos de cualidades, nos estamos refiriendo a las características, atributos o habilidades personales, en este caso los DIRECTORES con alta dirección son responsables de cumplir con las cuatro actividades básicas de la administración en el desarrollo de sus relaciones: PLANEACIÓN, ORGANIZACIÓN, EJECUCIÓN Y EVALUACIÓN.
Todas estas cualidades las podemos agrupar en tres tipos:
· Cualidades técnicas
· Cualidades humanísticas
· Cualidades conceptuales
a) Cualidades Técnicas. Las habilidades técnicas es la destreza para usar los procedimientos, técnicas y conocimientos de un campo especializado. Los médicos, músicos, educadores tienen capacidades técnicas en sus respectivos campos. Además de los conocimientos de carácter formativo:
· Profesional
· Inteligencia
· Cualidad constante de adaptación a situaciones específicas,
· Aplicación de ideas a organización y comprensión de los problemas en orden a la mejor y más rápida solución.
Son cualidades técnicas del DIRECTOR CON ALTA DIRECCIÓN.
Tener amplia cultura, complemento de la inteligencia que requiere una alta dosis de conocimiento conforme sea más elevada la posición del DIRECTOR CON ALTA DIRECCIÓN.
b) Cualidades Humanísticas. La habilidad humanística es la destreza para trabajar con otros, entenderlos y motivarlos, sea en forma personal o en grupos. Deben ser comunicativos, propiciar el diálogo y participar en círculos de trabajo, desarrollar el potencial humano a su máximo y su capacitación a fin de que alcancen niveles competitivos para satisfacción de la organización, crear confianza recíproca.
c) Cualidades Conceptuales. La habilidad conceptual es la pericia para coordinar e integrar todas las actividades y los intereses de una Institución Educativa. Esta implica comprender la organización como un todo, entender como unas de sus partes dependen de otras y anticipar como un cambio en alguna de las partes afectará el todo. Para ello deberá contar con carácter que es la expresión de la propia personalidad, energía física y nerviosa, debe ser ético para la toma de decisiones tanto dentro como fuera de la organización, innovador, temerario, habilidad y criterio para detectar deficiencias en el sistema educativo y aplicar las medidas correctivas idóneas y en el momento oportuno.
Si bien las tres cualidades son esenciales para un DIRECTOR con alta dirección, su importancia relativa dependerá, sobre todo, del rango del DIRECTOR con alta dirección en la organización. La habilidad humanística, aunque es importante en todos los niveles, es primordial en los mandos medios, ya que su capacidad para despertar cualidades técnicas de sus subalternos es más importante que su eficiencia técnica personal. Por último, lo conceptual va aumentando conforme se asciende por los niveles más altos del sistema administrativo.
El director es fundamentalmente un conductor y organizador de voluntades y para cumplir su función necesita tener una autoridad legitimada. Las instituciones educativas pueden caer en el desorden y anarquía cuando la conducción se ejerce con autoritarismo y prepotencia. El desafío de un director es ser eficiente en la gestión y democrático en la conducción.
El director es el que concierta, convoca, armoniza; en otros momentos dirige, orienta, hace respetar y cumplir los acuerdos. Es bueno por eso concebir la autoridad del director como la máxima de un equipo directivo de la escuela, que tiene definida su organización y dentro de ella los cargos y funciones de cada uno. Se postula un modelo productivo para la Educación Peruana, ello implica la presencia de directores con alta dirección, que hagan de su realidad educativa, la célula viva que irradiará la fuerza necesaria para que, partiendo de su desarrollo, avance hacia su comunidad e impulse el desarrollo nacional.
El posicionamiento del director con alta dirección se irá incrementando en la medida que logre su capacitación al más alto nivel y responda a la envergadura de su cargo. El posicionamiento es el símbolo de un marketing educativo. Las 10 cualidades para ser un buen director son: agilidad en la toma de decisiones, versatilidad para adaptarse a distintos entornos, receptividad para ser aconsejado, asesorado y criticado, fomento de un liderazgo compartido, impulso del crecimiento del profesorado, estar abierto a la innovación, crear un buen clima institucional, capacidad de negociación y participación, eficiencia en gestión, visión de conjunto.




