El agricultor Francisco Alminco Callan (60), agobiado por la tristeza y sumido en la depresión, acabó con su existencia ingiriendo un potente pesticida. El fatal suceso se registró en Pillao, en el distrito del mismo nombre.
Francisco Alminco fue hallado sin vida entre los matorrales, a unos 200 metros de su vivienda, adonde se dirigió para consumar su decisión de suicidarse sin que nadie lo pueda ver. Cerca del cuerpo hallaron el frasco con la sustancia tóxica, además de un pocillo en el que habría vaciado el veneno antes de ingerirlo.
Una de sus sobrinas, que circunstancialmente caminaba por el lugar, encontró el cadáver que echaba restos de espuma por la boca. Rápidamente dio aviso a sus familiares, quienes no podían entender la fatal decisión de su familiar.
Llegaron un médico legista, el representante de fiscalía y policías de la comisaría de Acomayo, quienes realizaron el levantamiento del cadáver y lo trasladaron a la morgue de Huánuco para la necropsia de ley.
El suicida deja en orfandad un niño de 9 años, cuya madre murió cuando apenas era un bebé. Este episodio no habría podido superar el agricultor por lo que habría decidido autoeliminarse.



