La infraestructura aeroportuaria en Perú enfrenta serios desafíos, especialmente en terminales que, si bien no registran un alto volumen de pasajeros, son vitales para impulsar economías regionales dependientes del turismo y actividades productivas específicas. Los aeropuertos Francisco Carlé de Jauja (Junín) y de Jaén (Cajamarca) ejemplifican esta problemática, con cierres prolongados que impactan negativamente el acceso a zonas clave como la sierra y selva central, así como el complejo arqueológico de Kuélap en Amazonas. Estos aeropuertos operados por la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial (Córpac), entidad adscrita al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), reflejan una situación crítica que se extiende a otros terminales aéreos del país.
Según la investigación publicada por El Comercio, ambos aeropuertos se encuentran inoperativos debido al avanzado deterioro de sus pistas de aterrizaje, generando preocupación entre las comunidades locales y sectores económicos dependientes de la conectividad aérea. Esta situación pone de manifiesto la necesidad urgente de intervenciones efectivas y sostenibles para garantizar la operatividad de estas infraestructuras clave.
A finales de marzo, el MTC declaró en emergencia el aeropuerto de Jauja tras la suspensión de operaciones por parte de Latam y Sky, evidenciando la gravedad del deterioro de la pista. Esta medida de emergencia buscó agilizar la ejecución de trabajos de rehabilitación por parte de Córpac, que encargó la obra al Consorcio Pimentel B.S. Sede Jauja mediante contratación directa. Sin embargo, esta no es la primera vez que se realizan intervenciones en la pista de Jauja, ya que, según documentación interna de Córpac, trabajos de mantenimiento anteriores realizados a finales de 2024, fueron seguidos por mantenimientos correctivos de garantía, y reparaciones posteriores debido a la rápida reaparición de fisuras y grietas. El monto asignado a las refacciones de emergencia asciende a S/11’580.460, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de las soluciones implementadas.
Expertos en la materia, como el ex gerente general de Córpac, Roger Bernedo, advierten que las intervenciones realizadas hasta el momento son medidas paliativas, insuficientes para resolver el problema de fondo. Bernedo subraya que la situación demanda una rehabilitación integral de la pista, considerando que los mantenimientos tienen un límite y no pueden solucionar los problemas estructurales existentes. Los recurrentes deterioros, las deficiencias en el espesor de la capa asfáltica (inferior a lo recomendado por la Federal Aviation Administration) y la emisión de múltiples Notam (avisos sobre peligros aeronáuticos) desde 2018, evidencian la urgencia de una solución definitiva.
En Jaén, la situación es igualmente preocupante. El aeropuerto permanece cerrado desde 2023, a pesar de los anuncios del MTC sobre su reapertura. En junio de 2024, se emitió un comunicado que señalaba la operatividad del aeropuerto para aeronaves de hasta 30 toneladas, pero informes posteriores revelaron que las reparaciones realizadas con una inversión de S/4,5 millones utilizaban especificaciones técnicas para la construcción de carreteras, lo cual no es adecuado para una pista de aterrizaje. La falta de un aeropuerto operativo en el nororiente del país impacta severamente el turismo hacia Kuélap, que ha visto una disminución significativa en el número de visitantes.
Ante esta problemática, representantes de cámaras de comercio y actores del sector turismo expresan su frustración y exigen soluciones efectivas. Fanny Galván, presidenta de la Cámara de Comercio de Huancayo, denuncia sentirse “burlada” por la falta de soluciones concretas, mientras que Jorge Jiménez, gerente general de la Cámara de Comercio de Jaén, cuestiona la falta de seriedad en el manejo de la situación y la necesidad de contratar empresas con mayor experiencia. Edgar Vásquez, extitular de Comercio Exterior y Turismo, subraya la importancia estratégica del aeropuerto de Jaén como puerta de entrada para el turismo hacia Chachapoyas y Kuélap. La reactivación de ambos aeropuertos es crucial para impulsar el desarrollo económico y turístico de sus respectivas regiones.




