En el marco de la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) 2024, realizada del 10 al 16 de noviembre en Lima, el primer ministro Gustavo Adrianzén aseguró que las protestas convocadas en paralelo al evento fueron “prácticamente imperceptibles”. Según el informe de Alejandra López para La República, estas declaraciones contrastan con los reportes de medios internacionales, como la prensa china, que destacaron la magnitud de las manifestaciones y los enfrentamientos con la Policía Nacional del Perú.
Declaraciones de Adrianzén: minimización frente a la evidencia
En una conferencia de prensa organizada por la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), Adrianzén sostuvo que la cumbre se desarrolló “con absoluta calma y tranquilidad” y calificó las protestas como “pequeños brotes de violencia” que fueron controlados sin mayores repercusiones.
“Los paros convocados para el lunes 11, martes 12 y miércoles 13 fueron prácticamente imperceptibles, y las jornadas de protesta de los días 14, 15 y 16 tampoco tuvieron mayor trascendencia”, afirmó el primer ministro. Según él, las manifestaciones no lograron convocar un apoyo significativo a nivel nacional, gracias al monitoreo y acción de las fuerzas de seguridad del Estado.
No obstante, esta versión es cuestionada por diversos medios internacionales que reportaron una realidad distinta.
El eco internacional: críticas al gobierno de Boluarte
Medios como Setn.com de China cubrieron extensamente las movilizaciones, calificándolas como una muestra de la creciente frustración ciudadana ante el gobierno de Dina Boluarte. Entre las consignas, destacaron calificativos como “usurpadora” y “criminal” dirigidos a la presidenta, así como pancartas que denunciaban problemas económicos y sociales agravados por la ineficiencia gubernamental.
“Para mí, la presidenta no existe en absoluto, solo hay una usurpadora, una asesina, una criminal. Y esos congresistas y ministros que violan el país y los recursos del Perú”, declaró uno de los manifestantes entrevistados por el medio chino.
Además, se documentaron enfrentamientos violentos entre la Policía Nacional y los manifestantes, que dejaron varios heridos. Según el mismo medio, el gobierno desplegó más de 15.000 agentes policiales, cerró escuelas y promovió el teletrabajo para contener la situación y garantizar el desarrollo del evento internacional.
Impacto en la imagen internacional del Perú
Mientras el primer ministro resaltó la supuesta estabilidad durante la cumbre, los informes extranjeros proyectaron una imagen de conflicto social y descontento popular. “Durante los disturbios, el pueblo peruano hizo escuchar su voz en todo el mundo”, concluyó el medio chino en su cobertura, destacando que la APEC no logró desviar la atención de las demandas ciudadanas.
Por su parte, la cancillería peruana, encabezada por Elmer Schialer, no emitió comentarios sobre el impacto de las protestas en la percepción internacional del país, limitándose a informar que la cumbre fue un éxito en términos organizativos y de acuerdos económicos.
El trasfondo de las protestas
Las movilizaciones coincidieron con un Paro Nacional convocado por diversos gremios y colectivos sociales que denunciaron la falta de soluciones a problemas económicos, laborales y de justicia social. Estos grupos también señalaron al gobierno de Boluarte por el manejo de la crisis política y social que se desató tras las protestas masivas de diciembre de 2022.
Además, las críticas apuntaron a la creciente influencia de la inversión extranjera en sectores estratégicos del país, lo que muchos consideran como una amenaza para la soberanía nacional.
Reacción del gobierno: ¿estrategia o negación?
Analistas políticos han cuestionado la narrativa del gobierno sobre las protestas durante la APEC. Algunos señalan que la minimización de las movilizaciones refleja una estrategia para proteger la imagen del país frente a los líderes internacionales y los inversores extranjeros. Sin embargo, otros advierten que esta actitud puede agravar el descontento social y profundizar la brecha entre el gobierno y la ciudadanía.
“La falta de reconocimiento del descontento ciudadano y el uso excesivo de la fuerza para contener las protestas pueden tener consecuencias a largo plazo, tanto en términos políticos como sociales”, comentó un analista consultado por La República.
Conclusión: una cumbre bajo tensión
Mientras el gobierno celebra el éxito de la organización de la APEC 2024, las protestas han puesto de manifiesto la fragilidad del contexto político y social del Perú. La divergencia entre la versión oficial y los informes internacionales plantea preguntas sobre la capacidad del gobierno de Boluarte para abordar las demandas ciudadanas y proyectar una imagen de estabilidad genuina ante el mundo.




