Adonde Vamos Sin Apoyo De Seguridad Social
Adonde Vamos Sin Apoyo De Seguridad Social

ADONDE VAMOS SIN APOYO DE SEGURIDAD SOCIAL

Por Denesy Palacios

En Perú, la seguridad social enfrenta problemas como la alta informalidad laboral, la falta de cobertura, la insuficiencia de recursos y las limitaciones en la capacidad de atención de las instituciones de salud. Estos problemas impactan directamente en la protección de los trabajadores y sus familias, especialmente en áreas como pensiones y salud.
Han implementado el sistema de citas telefónicas, donde lamentablemente, si te contestan, es una suerte. Y si te programan para un mes después, se entiende que los problemas de salud deben ser atendidos de inmediato. Lamentablemente, los peruanos no tenemos una cultura de prevención para hacernos chequeos anuales y verificar que todo funcione bien; solo acudimos cuando los males ya se han manifestado.
Es doloroso acudir a un centro de EsSalud en las regiones, provincias o la misma capital, pues ahora carecen hasta de rayos X, tomógrafos, y lógicamente, tenemos que ser derivados a particulares, donde el negocio es redondo. Es decir, resulta más fácil pagar afuera que comprar un aparato nuevo o los insumos necesarios. Por otra parte, los centros del seguro social se han convertido en agencias de empleo: podemos constatar la gran cantidad de personal auxiliar o administrativo, que solo sirve para indicarnos que debemos llamar por teléfono para las citas. ¿Es que acaso no nos damos cuenta de que, lejos de ser una entidad que vele y cuide por la salud de los asegurados, solo está sirviendo como agencia de empleo? No contamos con suficiente personal médico o de salud. ¿Qué está pasando con la salud de nuestro pueblo? Ahora las enfermedades se han convertido en un gran negocio. ¿Hasta cuándo soportaremos este tipo de abandono?
Recordemos que quienes acudimos al seguro social es porque mensualmente nos descuentan sumas superiores a trescientos soles. Con ello, se podría cubrir cualquier atención en una clínica privada. Es decir, hacia eso va la orientación.
Qué hermoso cuando Wikipedia nos dice: “El Seguro Social de Salud, conocido con el acrónimo de EsSalud, es la institución pública del Perú de seguridad social en salud, comprometida con la atención integral de las necesidades de la población”. Que no se quede solo en teoría; necesitamos instituciones que velen por la salud del pueblo. Qué interesante sería si los médicos del seguro social salieran a ver a sus enfermos por manzanas, urbanizaciones, centros poblados, y no estar supeditados a atender 20 pacientes por día y recetar solo lo que hay en farmacia: medicamentos genéricos.
Definitivamente, la forma de cuidar nuestra salud debe cambiar de estrategia, porque, así como se está haciendo ahora, no se brindan servicios ni de calidad ni con calidez. Por eso, muchos indignados por el maltrato que reciben, las demoras o el mal servicio por falta de instrumentos, explotan, atropellando muchas veces a las personas que sí pueden ayudarlos. ¿Y cuándo nuestro director general nacional se dará cuenta? ¿Cuándo nuestro ministro de salud planteará y ejecutará políticas claras en beneficio de la salud de nuestra población, tanto asegurada como no asegurada?
Los mismos médicos plantean una disonancia en el sistema. Con los ingresos que tiene, debería brindar un servicio de calidad y ayudar con la prevención y curación de las enfermedades que nos afectan a todos los peruanos.
No nos olvidemos de que el indicador más relevante del desarrollo de un país no es tanto su PBI, sino los niveles de aseguramiento social de su población. Protección social: ante cualquier riesgo o necesidad dentro o fuera del trabajo, temporal o permanente. Solo dos de cada diez peruanos tienen seguros de salud, pensiones y riesgos laborales, según la organización Horizonte Laboral.
A nivel global, estamos muy rezagados. Si bien podemos liderar el ranking de menor inflación en la región, también tenemos las más bajas tasas de cobertura de protección social. La igualdad ante la ley supone igualdad de acceso a una atención de salud digna y de calidad en los diversos sistemas de aseguramiento.
Por otra parte, ni el SIS ni Pensión 65 son seguros sociales. No cubren las reales necesidades y riesgos ante infortunios laborales. Son ayudas públicas parciales que cubren solo atenciones médicas, pero no otorgan subsidios ni pensiones.