La polémica rodea el empate de César Vallejo frente a Cusco FC en un encuentro que marcó el debut de Paolo Guerrero con el club trujillano. Más allá del resultado en el campo, las declaraciones post-partido del presidente de César Vallejo, Richard Acuña, han encendido el ambiente en la Liga 1. Acuña expresó su malestar por el arbitraje dirigido por Boris Santos y sugirió un posible trato desfavorable hacia su equipo por parte de la Federación Peruana de Fútbol (FPF).
El dirigente no solo cuestionó la actuación arbitral sino que insinuó que la asignación de jueces podría estar influenciada por temores del presidente de la FPF, Agustín Lozano, ante una eventual candidatura de Acuña a la federación. Además, criticó la programación de partidos en horarios que considera perjudiciales para los jugadores, haciendo especial énfasis en el próximo juego en Sullana, y lamentó la falta de respuesta de Lozano ante sus consultas.
Acuña se hizo eco de los comentarios de Guerrero, quien había solicitado arbitrajes más justos, argumentando que el juego agresivo de Cusco FC afectó el desarrollo del partido. El presidente de Vallejo subrayó su petición de igualdad en el trato para todos los clubes dentro de la competencia, enfatizando la necesidad de evitar errores arbitrales selectivos que perjudiquen a su equipo. Este conflicto destaca las tensiones existentes entre los clubes y la dirección de la liga, y pone de relieve la importancia de la transparencia y la equidad en el fútbol peruano.




