La criptomoneda y las figuras políticas se entrelazan en un nuevo escándalo. Días antes de la toma de posesión presidencial de Donald J. Trump, un hombre llamado Zachary Folkman, alias “ZMoney”, contactó a una startup de criptomonedas en las Islas Caimán mediante la aplicación de mensajería encriptada Signal.
Según la investigación publicada por The New York Times, Folkman, quien previamente dirigió una empresa llamada Date Hotter Girls y ahora representaba a World Liberty Financial, la firma de criptomonedas recientemente anunciada por Trump y sus hijos, ofrecía una “asociación” peculiar. La propuesta consistía en que ambas empresas compraran las monedas digitales de la otra, un acuerdo que, supuestamente, elevaría el perfil público de la startup.
El quid de la cuestión residía en que, para obtener el privilegio de asociarse con la familia Trump, la startup debía realizar un pago secreto de varios millones de dólares a World Liberty. Folkman argumentaba que, debido a la exposición y credibilidad asociadas a su firma, otros socios comerciales habían invertido entre 10 y 30 millones de dólares en World Liberty.
Sin embargo, la startup de las Islas Caimán rechazó la oferta, uniéndose a otras empresas que recibieron propuestas similares de World Liberty. Los ejecutivos de estas compañías consideraron el acuerdo poco ético, llegando a la conclusión de que World Liberty estaba, esencialmente, vendiendo un respaldo y ocultando los términos reales del trato al público.
A pesar del rechazo inicial, los ejecutivos de World Liberty continuaron promocionando sus acuerdos. Manteniendo su postura de que no habían actuado de manera impropia, lograron cerrar tratos similares con otras firmas. Paralelamente, comercializaron su moneda a compradores de todo el mundo, obteniendo más de 550 millones de dólares en ventas, destinando una parte significativa a la familia del expresidente Trump. Este episodio pone de relieve la creciente influencia de las criptomonedas en el ámbito político y la necesidad de una mayor transparencia y regulación en este sector en auge.
Este caso se suma a una serie de controversias que rodean la participación de figuras políticas en el mercado de las criptomonedas. La falta de regulación clara y la naturaleza descentralizada de estos activos digitales facilitan la opacidad y el potencial para actividades cuestionables. La Comisión de Bolsa y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) ha aumentado su escrutinio sobre este tipo de acuerdos, buscando proteger a los inversores de posibles fraudes y manipulaciones del mercado.




