A pesar de las advertencias contra la negociación con Teherán, Estados Unidos ha acordado un intercambio de prisioneros con Irán, liberando miles de millones de dólares en activos iraníes congelados. Este acuerdo sigue la misma línea de diplomacia cautelosa que ha caracterizado las relaciones entre los dos países desde la crisis de rehenes de 1979 en Teherán.
Según el acuerdo, $6000 millones en activos iraníes retenidos por Corea del Sur se cambiarán por euros y se transferirán a cuentas en Qatar, un aliado de EE.UU. Estos fondos se destinarán a gastos humanitarios, como alimentos y medicamentos, según Washington. Sin embargo, los críticos argumentan que el dinero podría financiar milicias iraníes o su programa nuclear.
El presidente iraní, Ebrahim Raisi, y el vocero del Departamento de Estado de EE.UU., Matthew Miller, han subrayado que los fondos son iraníes y que Teherán tiene el derecho de gastarlos como considere necesario. Irán también ha dado a conocer los nombres de cinco prisioneros que desea que sean liberados por EE.UU., a cambio de cinco iraníes-estadounidenses detenidos, subrayando la importancia del aspecto financiero en las negociaciones.
El acuerdo se produce en un momento de tensiones crecientes. Irán enfrenta desafíos internos, incluidas protestas masivas en el aniversario de la muerte de Mahsa Amini a manos de la policía. Además, su programa nuclear está más cerca que nunca de enriquecer uranio a niveles de armas nucleares. Por otro lado, Estados Unidos está preocupado por la crucial vía de navegación del estrecho de Ormuz y por la posible colaboración de Irán con Rusia en la guerra en Ucrania.




