Aceleran negociaciones para fin de la guerra Rusia y Ucrania: Trump afirma que habló con Putin antes de su reunión con Zelenski

Donald Trump aseguró que sostuvo una conversación con Vladímir Putin antes de reunirse con Volodímir Zelenski en Estados Unidos, en un momento decisivo de la guerra entre Rusia y Ucrania, que ya se acerca a los cuatro años. El líder republicano indicó que la llamada fue “buena y muy productiva” y sostuvo que existe base para avanzar hacia un acuerdo. “Acabo de tener una conversación muy productiva con el presidente de Rusia”, escribió Trump en Truth Social, sin ofrecer detalles sobre el contenido exacto del intercambio.

La reunión con Zelenski está programada en Mar-a-Lago, Florida, residencia de Trump, y el objetivo principal será revisar el plan de paz impulsado por delegaciones de Kiev y Washington para frenar la invasión y establecer condiciones sostenibles de estabilidad.
El anuncio de Trump ocurre en un contexto de alta tensión militar. La reunión se dará después de un periodo de intensificación de ataques aéreos rusos, lo que añade presión política y diplomática a cualquier negociación. En paralelo, desde el Kremlin se confirmó que hubo comunicación entre Trump y Putin, y se reportó que ambos podrían volver a hablar tras el encuentro con Zelenski.

En términos estratégicos, la escena es clara: Trump intenta mostrarse como un actor capaz de hablar con ambos lados, mientras Zelenski busca garantizar que el eventual acuerdo no se traduzca en una pérdida territorial o en una paz frágil sin mecanismos de cumplimiento.

Zelenski acelera reuniones
Antes del encuentro en Florida, el presidente ucraniano ya había adelantado que no pretende perder tiempo. En sus declaraciones públicas señaló que se están coordinando reuniones al más alto nivel y que “se pueden decidir muchas cosas antes de Año Nuevo”, tras contactos con figuras clave del entorno de Trump, como Steve Witkoff y Jared Kushner, emisarios de la Casa Blanca vinculados al impulso del plan de paz.

Zelenski, sin embargo, fue cuidadoso: reconoció que no puede garantizar que la reunión derive en un acuerdo definitivo, pero sí expresó su intención de cerrar la mayor cantidad de puntos posibles. La propuesta —según reportes internacionales— se compone de un paquete amplio de compromisos y condiciones, e incluso se ha mencionado que el documento estaría “90% listo”, aunque aún con temas sensibles abiertos.

Uno de los puntos más complejos sigue siendo el equilibrio entre un alto el fuego inmediato y las exigencias territoriales, especialmente sobre la región oriental del país. En el discurso político ucraniano, la prioridad es impedir que el acuerdo termine legitimando ocupaciones o consolidando avances militares de Rusia como un “nuevo mapa permanente”.

Esta etapa también incorpora un elemento político externo: tras la reunión, está previsto que Trump y Zelenski conversen con líderes europeos, lo que sugiere que cualquier fórmula de paz requerirá no solo el aval de Washington, sino también el respaldo de aliados estratégicos en Europa.

Guerra en curso
Las negociaciones avanzan mientras el conflicto sigue activo y con episodios de alta intensidad. Medios internacionales reportan ofensivas recientes con drones y misiles sobre Ucrania, en un escenario donde los ataques aéreos continúan impactando infraestructura y víctimas civiles, lo que debilita el ambiente para una salida rápida.

Desde Rusia, el mensaje sigue siendo exigente: Moscú ha insistido en que Ucrania debe tomar una “decisión valiente”, planteando como condición la retirada de tropas ucranianas de zonas del Donbás, una de las regiones más disputadas desde el inicio del conflicto. Ese punto funciona como una línea de choque: Kiev rechaza una salida que implique renunciar a territorio, mientras Rusia presiona para convertir sus ganancias militares en términos políticos.

Además, de acuerdo con reportes, Putin ha dejado entrever que Ucrania no tendría prisa por resolver el conflicto pacíficamente, en una narrativa que busca trasladar la responsabilidad del estancamiento hacia Kiev.

En ese escenario, la llamada previa entre Trump y Putin cobra peso no solo por el gesto, sino por el mensaje que transmite: que Washington mantiene una vía directa con Moscú antes de sentarse con Kiev. Para Zelenski, el reto será lograr que el diálogo no se convierta en un acuerdo diseñado “sin Ucrania”, y para Trump, el desafío será demostrar que su intervención puede traducirse en resultados sin fracturar alianzas occidentales.

Un plan “casi listo”
El plan de paz que se discutirá en la reunión —según versiones publicadas— estaría cerca de completarse, aunque con “puntos espinosos” pendientes, principalmente los relacionados con territorio, seguridad y garantías internacionales.

Trump sostiene que “hay base para un acuerdo”, pero incluso los reportes más optimistas advierten que un cierre total depende de que Rusia acepte compromisos verificables y que Ucrania no perciba el plan como una imposición. En medio de ese equilibrio frágil, la reunión en Mar-a-Lago aparece como un punto de inflexión: no por prometer un final inmediato, sino porque puede definir la arquitectura política de la negociación en los próximos días.