La fractura dentro de Acción Popular (AP) llegó a su punto más alto. La dirigencia nacional del partido, encabezada por su presidente Julio Chávez, anunció oficialmente la disolución de la bancada parlamentaria y otorgó un plazo de 48 horas a sus actuales miembros para renunciar y conformar un nuevo grupo junto a los legisladores acciopopulistas no agrupados.
La decisión, adoptada el 4 de octubre durante una sesión extraordinaria del Plenario Nacional de Acción Popular, responde —según el comunicado oficial— a los “diversos cuestionamientos” que afectan la imagen institucional del partido y a la permanencia en la bancada de congresistas expulsados o sancionados.
“Se ha llamado al orden a la actual representación parlamentaria por comprometer la imagen y unidad del partido”, señala el documento difundido en la red social X por Julio Chávez.
El comunicado precisa que los parlamentarios tienen 48 horas para presentar sus renuncias y reorganizarse en una nueva bancada que no incluya a militantes con procesos disciplinarios. Quienes incumplan la directiva serán sometidos a sanciones partidarias y no podrán postular en las elecciones generales de 2026.
La medida implica el fin formal de la bancada de Acción Popular tal como se conoce actualmente en el Congreso, una de las agrupaciones más golpeadas por escándalos internos, divisiones y acusaciones de inconducta política.
Uno de los detonantes de la medida fue la permanencia en la bancada del congresista Raúl Doroteo, quien fue expulsado del partido tras un proceso disciplinario. El Comité de Procesos de AP lo acusó de promover el “fraccionamiento interno” y de vulnerar el Código de Ética Parlamentaria y el Reglamento Interno del grupo parlamentario.
La sanción, firmada por Wilson Soto Palacios, Hilda Portero López y Silvia Montezo, recomienda su expulsión definitiva, citando infracciones a los artículos 23 del Reglamento del Congreso y 4 del Código de Ética Parlamentaria.
Doroteo ya había sido objeto de controversia por investigaciones periodísticas y por una denuncia de su propio padre por presunta agresión. Su caso simboliza la descomposición interna que atraviesa la bancada, una de las más numerosas en el Parlamento al inicio del actual periodo legislativo (2021–2026) y hoy reducida a un grupo disperso y sin liderazgo claro.




