La mitad de los departamentos del país están en emergencia debido a los huaicos e inundaciones provocadas por las intensas lluvias que se presentan en la zona centro y costa del país como consecuencia del Fenómeno del Niño Costero. Esta situación está ocasionando la escasez de alimentos, insumos, combustibles, y otros. Nuestro departamento, como ya lo sabemos se encuentra incomunicado con la capital por la crítica situación que se encuentra la Carretera Central. Ante tal panorama, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones ha restringido el pase de todo tipo de vehículos en la Carretera Central desde el domingo 19 hasta el martes 28 de marzo. Se busca, con esta medida, priorizar el traslado de vehículos con alimentos, agua y combustible para que llegue a las personas más necesitadas.
Lamentablemente, esta situación está siendo aprovechada por empresas y empresarios inescrupulosos que lucran con la desgracia del pueblo y con la necesidad de la población de trasladarse a la capital. Las líneas aéreas que llegan a Huánuco han elevado de 300 a 400 % el costo de sus pasajes. Esta medida es indudablemente un abuso de los operadores aéreos que se aprovechan de la urgencia de la gente para llegar a su destino. Solo en la ruta Huánuco-Lima y viceversa se ha llegado al extremo de cobrar más de 200 dólares por un pasaje de solo de ida. Y como la ciudadanía tiene la necesidad de movilizarse, pues no les queda de otra que aceptar los abusivos precios.
La desgracia que vive el Perú está sirviendo para incrementar las fortunas a las grandes empresas. La reacción de la gente se ha hecho sentir de inmediato en las redes sociales donde por ejemplo se ha formado una campaña de no consumir en determinado súper mercado por haber incrementado abusivamente los precios de los productos de primera necesidad como el agua y el aceite.
Esta situación se está viendo en miniatura en nuestra ciudad con el precio de algunos alimentos como el pollo que ha desaparecido de los mercados porque no llega de las granjas costeras. Y los que tienen en existencia están vendiendo hasta en 30.00 soles el kilo, lo que normalmente cuesta 9.00 soles. Esto también se está haciendo con el agua envasada en Lima que lo han acaparado uno pocos y los vivos lo están vendiendo a precios por las nubes.
En suma, de la desgracia del pueblo están sacando provecho los inescrupulosos para ganar dinero. Las autoridades competentes y el Gobierno deben tomar cartas en el asunto. Se debe terminar con el acaparamiento, la especulación y el abuso de estas empresas.



