A trabajar para salir adelante

La situación actual en Perú es preocupante. El país se encuentra sumido en una profunda crisis social y política, marcada por la violencia y la destrucción de bienes públicos y privados. 

Son los vándalos y delincuentes los principales responsables de esta situación, y sus acciones que buscan imponer un caos total en nuestra sociedad.

Es importante recordar que el Perú ha experimentado una mejoría económica en las últimas décadas, gracias a la formación de una clase media que ha permitido el surgimiento de nuevos negocios y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos. 

Sin embargo, esta situación se ve amenazada por las acciones de quienes buscan aprovecharse de las grandes grietas sociales y utilizar el dolor y necesidad de los más vulnerables para sembrar resentimiento y más división en el pueblo peruano.

En este sentido, es necesario recordar que la Constitución peruana contempla todos los derechos y oportunidades necesarias para el desarrollo de una sociedad libre y justa. 

Con el cuento de una nueva Constitución solo buscan imponer una política marxista-leninista que ha demostrado su fracaso en otros países. Ahora bien, no se trata solo de querer una nueva Constitución y ya, ese tipo de discursos a países como Venezuela le ha costado su libertad y ahora su gente está viviendo en pobreza extrema y encima vigilados y atemorizados. 

Para empezar, si se quiere iniciar un cambio en la Constitución, deberíamos empezar por un debate de ideas y razones, de tal manera que se tenga que mejorar lo que se tenga que mejorar, pero, bajo ningún motivo, podemos dejarnos llevar por los caprichos y malas intenciones de algunos sectores que solo buscan apoderarse, literalmente, del país. 

En lugar de esto, debemos revisar y aplicar las leyes existentes para mejorar los servicios públicos, como la educación, la salud y el transporte.

Además, es importante señalar que el diálogo es esencial para resolver las crisis sociales y políticas. Sin embargo, es imposible dialogar con quienes buscan imponer su voluntad mediante la violencia y la destrucción. Por lo tanto, es necesario condenar estas acciones y buscar soluciones pacíficas y ordenadas a través del diálogo y la negociación.

Es muy probable que a un gran sector de la población no le guste la actual presidenta de la república, sin embargo, independientemente de que nos caiga bien o no, Dina Boluarte fue elegida como vicepresidenta en la lista de Pedro Castillo. 

Es penoso ver a cientos de personas ser manipuladas en las marchas y que no tienen la más mínima idea de por qué están ahí, y solo lo hacen para ganarse un “cachuelo”. Aquellos que están financiando estas marchas deberían de ser identificados y procesados penalmente. 

Nuestro país necesita trabajar; hay mucho que hacer para seguir adelante.