La Laguna Viña del Río es más que un simple cuerpo de agua en la ciudad de Huánuco; es un testimonio viviente del legado visionario del Sr. Walker Gustavo Soberón, quien fungió como alcalde en la década de 1960. Con recursos limitados y mucho ingenio, Soberón logró convertir esta laguna en un atractivo turístico, un lugar de encuentro comunitario y un espacio vital para la educación física de los jóvenes.
Sin depender de financiamiento estatal, sino de su propio desprendimiento, así como de la contribución de los impuestos locales y el apoyo de la comunidad, Soberón demostró lo que se puede lograr con voluntad y compromiso cívico. Sin embargo, hoy, la Laguna Viña del Río no es más que una sombra de lo que fue, con aguas contaminadas que ponen en riesgo la salud de la población cercana.
La reciente propuesta de la regidora Estefany Alcedo para discutir el estado de la laguna con la gerente de medio ambiente de la municipalidad es un paso en la dirección correcta, pero insuficiente. Los regidores deben hacer más que simplemente sugerir reuniones. La ciudad necesita planes concretos, documentados y viables para recuperar este importante recurso.
Es momento de recordar que los funcionarios públicos están en sus puestos no solo para recibir un salario, sino para actuar en beneficio de la comunidad. El alcalde Antonio Jara, quien en su infancia seguramente disfrutó de la laguna, debe tomar acción decidida para su recuperación. El fenómeno del Niño y el Niño Costero han disminuido el caudal de las aguas de Higueras que alimentan la laguna, añadiendo un nuevo nivel de urgencia al problema.
La renovación de la Laguna Viña del Río debe incluir un plan integral que vaya más allá de limpiar sus aguas. Se necesita la plantación de nuevos árboles, la creación de áreas verdes y una revitalización de sus riberas para devolverle su antiguo esplendor.
Si bien las reuniones entre funcionarios son necesarias, deben ir acompañadas de acciones concretas y efectivas. ¿Es realmente tan difícil presentar un plan bien elaborado y llevarlo a una reunión del consejo municipal? La falta de iniciativa y seriedad en este asunto es inexcusable. Huánuco es más que un par de barrios; es una comunidad que merece la atención y el cuidado de sus líderes.
Así que, siguiendo el ejemplo del Sr. Soberón, es hora de unirnos y trabajar por la recuperación de este valioso espacio. La Laguna Viña del Río no debe ser recordada como un charco maloliente, sino como el vibrante centro comunitario y turístico que fue en sus días de gloria.




