¿A QUIÉN LE INTERESA LA CALIDAD DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA?

Por Arlindo Luciano Guillermo

Hay un perverso retroceso de la reforma universitaria y la autonomía y la meritocracia del Consejo Directivo de la Sunedu. De la sentencia del TC, sin necesidad de erudición en derecho constitucional, se colige lo siguiente: habrá presencia de rectores elegidos en el Consejo Directivo, “retorno” de facto de la ANR, la Conafu y la autonomía universitaria de la ley 23733 y exclusión del Minedu para garantizar la educación universitaria. ¿Dónde están los intelectuales, liberales, opinólogos y académicos de las universidades de Huánuco para decir su palabra, posición y opinión sobre esta regresión? ¿Existen dirigentes estudiantiles y gremios de docentes? Algo se tiene que decir sobre la arremetida contra la reforma universitaria y la Sunedu que ha licenciado afortunadamente universidades y ha cerrado otras. Al diablo la autonomía universitaria, la meritocracia, el derecho de los jóvenes a una educación universitaria de calidad y garantía y las exigencias de cumplimiento de estándares de excelencia. Ha prosperado la injerencia política, los apetitos empresariales y el desprecio por la modernización y competitividad de la universidad.             

La Sunedu y la calidad educativa en la universidad tienen enemigos públicos e íntimos, ¿Alguien desea ardorosamente la mediocridad, la incompetencia, la fragilidad académica y el silencio sepulcral en la universidad del siglo XXI? La universidad siempre ha sido el bastión de la ciencia, el debate político e ideológico, la tecnología, la cultura y el conocimiento. La universidad no es una comunidad de afásicos y encefalopáticos. La universidad es la máxima instancia de la educación superior en el Perú; después de ella no hay más. La universidad es el escenario donde se practica la democracia, la libertad y los valores cívicos, pero también, lamentablemente, hay mercantilismo avaro, pugnas políticas para capturar cargos estratégicos, grupúsculos al acecho de la oportunidad para acceder al poder y desplumar a la institución. La universidad es la oportunidad de miles de jóvenes que aspiran a una carrera profesional; estos merecen que se les enseñe con altos estándares académicos, científicos y humanísticos. La universidad no es una fábrica de conservas con fecha de vencimiento. Recuerdo la lectura en la universidad de “La crisis universitaria. Crisis de maestros y crisis de ideas” de Mariátegui, incluido en el libro de ensayos Temas de educación, luego debatíamos, discutíamos, discrepábamos con argumento. Eran los años del debate que fortalecía la democracia, la pluralidad, el derecho a la libertad y la disensión.      

Defender la autonomía de la Sunedu es un imperativo moral; más si se cree en la meritocracia y el alto desempeño profesional. El libre mercado no es tierra de nadie, canibalismo ni “una selva de cemento”. Eso es un error. Se rige por la oferta y la demanda, la preferencia del consumidor y la efectividad del servicio. La educación superior debe otorgar la mejor y mayor calidad de enseñanza y garantizar con idoneidad y responsabilidad la formación profesional al estudiante con docentes probos y académicamente capacitados y preparados. Si el requisito mínimo para ejercer la docencia universitaria es el grado de maestría, entonces, junto a la legión de doctores, el estudiante se debe beneficiar y ser el reflejo tal cual de su profesor. Desde la vigencia de la Sunedu, la exigencia es mayúscula. Los grados académicos no son para presumir ni exhibirlos en el currículo, sino para mejorar la calidad del aprendizaje de los estudiantes. La PUCP, la UPCH, la Universidad del Pacífico y la Universidad de Lima han mostrado su discrepancia con el veredicto del TC. ¿Y las demás universidades? ¿Les cortaron la lengua, les taparon la boca con cinta de embalaje, les coactaron la libertad de expresión y el pensamiento crítico? ¿Habrá una marcha en las calles para defender la reforma universitaria y la autonomía de la Sunedu?

Según el III Informe Bienal sobre la Realidad Universitaria en el Perú (2021) de la Sunedu, que contiene el ranking de excelencia de 19 universidades licenciadas, de 100 puntos de desempeño, la Universidad Peruana Cayetano Heredia alcanzó el máximo puntaje, mientras que la Pontificia Universidad Católica del Perú solo 81.04. ¿Por qué no fueron consideradas, si están licenciadas, la Unheval, la UDH y la UNAS? ¿Y si hubieran sido consideradas qué puntaje habrían obtenido? Ahí, sin duda, está el gran desafío, el trabajo transparente e institucional, antes que los intereses políticos y partidarios, de poder y la repartija. El tercero, cuarto y quinto puestos los ocupan la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (58.62), Universidad Científica del Sur SAC (29.19) y Universidad del Pacífico (25.80) respectivamente; el último lugar lo tiene la Universidad Nacional de la Amazonía del Perú (00). ¿Si hubieran sido consideradas, en esta medición, las tres universidades de Huánuco estarían por encima de la PUCP o UPC o por debajo de la UNI o la Universidad Continental?  

Reitero: antes que “hacer hígado”, “terruquear” a la opinión discrepante e irreverente, se debe replantear la estrategia para fortalecer el licenciamiento otorgado con fecha de revalidación y así aparecer en los rankings de mejores universidades del Perú, América Latina y del mundo. Las autoridades universitarias no son perpetuas ni de sucesión dinástica. La democracia permite la alternancia de poder y renovación de liderazgos. En el Ranking Académico de Universidades del Mundo (ARWU), conocida como Ranking de Shanghái, que mide la excelencia académica y científica, los méritos sobresalientes de los egresados y docentes, no aparece, ni por asomo, ninguna universidad peruana. Desde el 2003, se miden seis indicadores: estudiantes ganadores de premios Nobel o algún galardonado con la medalla Fields, docentes activos ganadores de premios Nobel o algún galardonado con la medalla Fields, investigadores altamente citados, documentos publicados en Nature o Science, documentos incluidos en el Science Citation Index Expanded (SCIE) o el Social Science Citation Index (SSCI) y el desempeño per cápita. Mario Vargas Llosa es el único premio Nobel del Perú. ¿Cuántos años tienen que pasar para que otro peruano en economía, física o química reciba el premio Nobel? En el informe de la Sunedu se toman en cuenta cinco temas: oferta y financiamiento de la universidad, trayectoria, matrícula y derechos de los estudiantes, condiciones, grados y desarrollo profesional de los docentes, investigación y desempeño profesional e inserción laboral de los egresados. Es urgente poner las barbas en remojo, pisar tierra firme y levantar cabeza para hacer de la universidad el escenario idóneo para la calidad educativa, la investigación, la publicación y difusión científicas y culturales y el paradigma de desempeño democrático, político e institucional.