¿A qué edad darle un celular a tu hijo? Expertos responden

En la era digital, los teléfonos inteligentes se han convertido en una herramienta indispensable en la vida diaria. Desde la educación hasta la comunicación, su presencia es innegable. Sin embargo, cuando se trata de los niños, surge una pregunta inevitable: ¿cuál es la edad ideal para que tengan su primer celular?

Si bien la respuesta varía según cada familia y el contexto del menor, la presión social por otorgarles un dispositivo llega cada vez más temprano. “Mamá, todos mis amigos tienen uno”, “Papá, lo necesito para el colegio”, “Me siento desconectado”, son frases comunes en muchos hogares. Según Milenka Duarte para El Comercio.

Sin embargo, los expertos advierten que el acceso a un celular no solo brinda ventajas, sino que también implica riesgos. Es por ello que, antes de tomar una decisión, es fundamental evaluar factores como la madurez, la necesidad real y la supervisión parental.

¿Cuál es la edad recomendada para el primer celular?

No existe una edad universalmente establecida para que un niño tenga su primer celular. Sin embargo, diversos especialistas coinciden en que lo ideal es esperar hasta la adolescencia temprana, entre los 12 y 14 años, cuando los menores tienen mayor autonomía y juicio crítico.

La psicoterapeuta Liliana Tuñoque, de la Clínica Internacional, enfatiza que, más allá de la edad, lo más importante es que los padres consideren ciertos factores antes de darles un teléfono:

  1. Necesidad real: ¿El celular es realmente necesario para la seguridad y comunicación del niño o solo es un deseo? Si el menor pasa mucho tiempo solo o fuera de casa, un teléfono puede ser útil, pero debe diferenciarse entre necesidad y conveniencia.
  2. Madurez y responsabilidad: No todos los niños están listos para manejar un celular. Se debe evaluar si comprende las responsabilidades que conlleva, si sabe gestionar su tiempo y si puede priorizar tareas sin distracciones.
  3. Normas familiares y supervisión: Establecer reglas claras sobre horarios, aplicaciones permitidas y redes sociales es clave. Además, los padres deben supervisar el uso del dispositivo para prevenir riesgos digitales.
  4. Impacto en el bienestar: El uso excesivo de celulares puede afectar la salud física y emocional del menor. Según el psicólogo Alberto Alegre Bravo, factores como el tiempo de pantalla, la exposición a contenidos inapropiados y los riesgos en redes sociales deben ser considerados.

¿Cómo afecta el uso temprano del celular al desarrollo del niño?

El acceso prematuro y sin supervisión a dispositivos móviles puede impactar diversas áreas del desarrollo infantil.

1. Desarrollo emocional

El psicólogo Juan José Soza Herrera señala que el uso excesivo del celular puede perjudicar la madurez emocional de los niños.

“El uso temprano y sin control del teléfono puede afectar la autorregulación y la autoestima. La exposición constante a redes sociales y la comparación con otros pueden generar inseguridad y ansiedad”, explica.

Además, el riesgo de ciberacoso es una realidad que puede agravar estos problemas. Es fundamental que los padres promuevan un uso equilibrado del celular y actividades que fortalezcan la confianza y el manejo saludable de las emociones.

2. Desarrollo social

El uso del teléfono puede influir positiva o negativamente en la socialización.

Por un lado, un uso excesivo puede reducir las interacciones cara a cara, afectando la empatía y la comunicación verbal. También puede fomentar el aislamiento, ya que el niño podría preferir la pantalla en lugar de compartir con su entorno.

Por otro lado, si se usa de manera equilibrada, puede facilitar la comunicación con amigos y familiares, especialmente en casos de distancia física.

“Un niño sin celular puede sentirse excluido, ya que muchas interacciones sociales y escolares ocurren en línea. Esto puede generar aislamiento y presión social”, añade Alegre Bravo.

Para evitar esto, los padres deben fomentar la autoestima, habilidades sociales y actividades fuera del entorno digital.

3. Desarrollo cognitivo

El abuso de dispositivos electrónicos afecta funciones cognitivas como la atención, la concentración y la memoria.

Un estudio de la American Psychological Association (APA) revela que los adolescentes que pasan más de cinco horas diarias en redes sociales tienen un rendimiento académico significativamente menor.

Además, el uso del celular antes de dormir puede afectar la calidad del sueño, debido a la luz azul de las pantallas, que altera la producción de melatonina y dificulta el descanso.

Según Alberto Alegre, la falta de sueño impacta la concentración, la memoria y la motivación para estudiar. “La exposición excesiva a dispositivos puede generar dependencia digital, dificultando la relajación y afectando el rendimiento académico”, advierte.

¿Cómo saber si un niño no usa responsablemente el celular?

Los expertos identifican varias señales de alerta:

  • Aislamiento social: Prefiere el celular antes que jugar con amigos o hacer actividades recreativas.
  • Irritabilidad o ansiedad: Muestra cambios de humor si se le restringe el acceso al dispositivo.
  • Bajo rendimiento escolar: Se distrae con el celular, afectando sus estudios.
  • Problemas de sueño: Dificultades para dormir por el uso excesivo del teléfono antes de acostarse.
  • Desinterés en otras actividades: Pierde interés en hobbies o deportes.
  • Uso excesivo: No respeta los límites de tiempo establecidos.
  • Secretismo sobre su actividad en línea: Evita hablar de lo que hace en redes sociales.

Consejos para un uso seguro del celular

1. Establecer límites saludables

Definir horarios específicos para el uso del celular ayuda a equilibrar su tiempo con otras actividades. Se recomienda restringirlo durante comidas y antes de dormir.

2. Educación digital y privacidad

Es esencial que los niños conozcan los riesgos en línea, como el ciberacoso y el contacto con desconocidos. Además, deben aprender la importancia de proteger su privacidad.

3. Supervisión y control parental

Las herramientas de control parental pueden restringir acceso a contenido inapropiado y gestionar el tiempo de pantalla. Sin embargo, la supervisión debe complementarse con educación digital.

4. Alternativas al uso del celular

Fomentar actividades como la lectura, el deporte y los juegos de mesa ayuda a prevenir la dependencia digital.

5. Comunicación abierta y acompañamiento

Crear un ambiente de confianza donde el niño pueda hablar sobre su experiencia digital es clave. Los padres deben involucrarse en su mundo digital y conocer las plataformas que usa.

Conclusión

Dar un celular a un niño no debe ser una decisión impulsiva, sino un proceso que implique evaluación, preparación y supervisión.

Los expertos recomiendan esperar hasta la adolescencia temprana (12-14 años) y asegurarse de que el menor tenga madurez y límites claros.

El celular puede ser una herramienta útil y educativa, pero su uso debe ser equilibrado para evitar riesgos en el desarrollo emocional, social y cognitivo del niño.

Con una correcta supervisión y educación digital, los padres pueden garantizar que la tecnología sea un recurso beneficioso y no una amenaza.