La industria de los taxis voladores eléctricos, también conocidos como eVTOL (vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical), continúa avanzando a pesar de los recientes contratiempos sufridos por algunos fabricantes. Aunque la visión inicial de un transporte público aéreo accesible parece haberse desplazado, la atención ahora se centra en un mercado más exclusivo, dirigido a clientes con mayor poder adquisitivo. Esta evolución plantea interrogantes sobre la democratización de la movilidad aérea y su impacto en la congestión urbana. Recordemos que la promesa original era descongestionar las ciudades y ofrecer una alternativa rápida y eficiente al transporte terrestre. El desarrollo de estos vehículos se enmarca en un contexto de creciente interés por la movilidad sostenible y la reducción de emisiones contaminantes.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Salón de la Aeronáutica de Bourget, en Francia, había dedicado un espacio creciente a estos vehículos eléctricos desde mediados de la década de 2010. Sin embargo, en la edición actual, su presencia es menos prominente.
A pesar de este cambio de enfoque, empresas como Wisk, filial de Boeing, mantienen su compromiso con la tecnología. En el salón aeronáutico, exhibieron la sexta generación de su proyecto de “taxi aéreo”, una aeronave de cuatro plazas que será pilotada remotamente. Wisk aspira a iniciar operaciones comerciales antes del final de la década en Estados Unidos y Australia, una vez superados los complejos procesos de certificación requeridos por las autoridades regulatorias. La Administración Federal de Aviación (FAA) de EE. UU. ha expresado su apoyo al desarrollo de los eVTOL, según el director ejecutivo de Wisk, Sébastien Vigneron, quien destacó que existe un alineamiento político favorable en este momento.
Adam Goldstein, director ejecutivo de Archer, fabricante de la aeronave Midnight, también compartió una perspectiva optimista. Archer ha captado la atención de United Airlines y presume de una sólida posición financiera, con 2.000 millones de dólares en liquidez y pedidos firmes. Goldstein resaltó el creciente interés en el sector, considerándolo un factor positivo para el desarrollo y la adopción de la tecnología. No obstante, el panorama general revela desafíos significativos para otros actores de la industria.
Empresas como las alemanas Lilium y Volocopter han enfrentado dificultades financieras, llegando incluso a la quiebra. Volocopter, que había colaborado con el operador de los aeropuertos parisinos, no logró obtener las certificaciones necesarias para operar durante los Juegos Olímpicos. Jim Harris, consultor de Bain & Company, describe esta situación como un “período de saneamiento” para el sector, donde las empresas emergentes son evaluadas rigurosamente por la viabilidad de sus conceptos y la solidez de sus pedidos. La certificación y la aceptación del mercado están tomando más tiempo de lo previsto, lo que implica una mayor necesidad de financiación para las empresas involucradas.
A pesar de estos obstáculos, el potencial del mercado de los eVTOL sigue siendo considerable. Inicialmente, se vislumbra un desarrollo en el transporte de mercancías, seguido por el transporte de pasajeros en áreas urbanas densas y con alto poder adquisitivo, como alternativa a los helicópteros. Miami, Sao Paulo y la Riviera Francesa se identifican como zonas propicias para el despliegue de esta tecnología. Sin embargo, algunos analistas cuestionan la naturaleza elitista de estos proyectos, argumentando que su capacidad de reducir la congestión urbana es limitada en comparación con otros medios de transporte público, como el metro. La inversión en infraestructura y la regulación adecuada son factores críticos para el éxito a largo plazo de la industria.




