A pesar de las deudas del club, Laporta logra sanear las finanzas del Barcelona.

El FC Barcelona encaró una asamblea ordinaria de socios compromisarios marcada por el inminente proceso electoral, donde la gestión económica y deportiva fueron los temas centrales. Joan Laporta, en su rol de presidente, aprovechó la ocasión para fortalecer su posición, defendiendo la viabilidad del modelo de propiedad del club y buscando la aprobación de las cuentas anuales y el presupuesto venidero. La asamblea, celebrada telemáticamente por cuarto año consecutivo, generó debate entre los socios, especialmente en lo relativo a la transparencia de la información financiera. La cita ocurre en medio de la controversia sobre el “Caso Negreira”, que continúa generando incertidumbre en torno a la institución culé. Además, el equipo enfrenta desafíos deportivos, incluyendo la reciente derrota en el clásico contra el Real Madrid. Todo esto se da en un contexto de creciente competencia en La Liga y a nivel europeo.

Según el reportaje de El País, la asamblea ordinaria de socios compromisarios del FC Barcelona, la última antes de las siguientes elecciones, se convirtió en un acto de reafirmación. Una sesión con marcado carácter electoral en la que el presidente, Joan Laporta, exhibió confianza, fiel a su estilo, apeló al barcelonismo y se presentó como garante del modelo de propiedad del club.

Laporta obtuvo el respaldo de la asamblea para el cierre económico de la temporada 2024/2025, con 412 votos a favor, 84 en contra y 31 en blanco, así como para el presupuesto del curso 2025/2026, con 418 votos favorables, 55 en contra y 21 en blanco. Las cuentas reflejaron pérdidas de 17 millones de euros, un patrimonio neto negativo de 153 millones y un fondo de maniobra de -266 millones, pese a que la junta directiva proyecta ingresos de 1.075 millones para la presente temporada. El presidente defendió estas cifras como una señal de la recuperación económica del club, confrontando las críticas recibidas y recalcando una notable mejora con respecto a la situación de hace cuatro años.

La asamblea también abordó temas como el crecimiento de Barça Licensing & Merchandising (BLM), que experimentó un aumento significativo en sus ingresos tras su recuperación en 2018, alcanzando los 170 millones de euros en el último curso y con una proyección de 200 millones para la presente temporada. El tesorero, Ferran Olivé, destacó que la directiva nunca consideró la venta del 49% de BLM, situando el valor actual de la compañía en 800 millones de euros, según una auditoría. Asimismo, se hizo mención a la multa impuesta por la UEFA, que fue reducida de 80 millones a 15 millones de euros, evitando una sanción deportiva.

Un tema más espinoso fue la situación de Barça Produccions, anteriormente conocida como Bridgeburg. La venta del 49% de esta sociedad en 2022 permitió registrar beneficios, pero los posteriores impagos obligaron a revisar el valor de la compañía. Aunque el club mantuvo inicialmente el valor de su participación, finalmente se acordó una devaluación conjunta de la empresa hasta los 178 millones de euros. El club, que conserva el 53% del capital, busca nuevos inversores. La asamblea concluyó con la ratificación de Francesc Pujol como nuevo miembro de la junta directiva y Josep Solé de la comisión económica, así como con la presentación de los nuevos contratos con Novadial Corporate y Midea. El área deportiva también tuvo su espacio, con explicaciones por parte del vicepresidente Rafa Yuste y del director deportivo, Deco.