La energía solar en Estados Unidos experimentó un crecimiento sin precedentes en 2024, superando a todas las demás fuentes de energía en la adición de nueva capacidad a la red eléctrica. Este auge, que no se veía en más de dos décadas, coincide con un momento de tensión política en el sector energético.
Según la investigación publicada por The New York Times, este hito se produce apenas un día después de que el nuevo Secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, expresara fuertes críticas hacia la energía solar y eólica, cuestionando su capacidad para satisfacer la creciente demanda eléctrica global y alegando que su uso incrementa los costos energéticos.
El informe, elaborado por la Asociación de Industrias de Energía Solar (SEIA) y la consultora Wood Mackenzie, detalla que se incorporaron aproximadamente 50 gigavatios de nueva capacidad de generación solar el año pasado, un volumen significativamente superior al de cualquier otra fuente energética. Este dato contrasta con las declaraciones del Secretario Wright, quien previamente fue director ejecutivo de una compañía productora de petróleo y gas.
Las críticas del Secretario Wright se alinean con la postura del Presidente Trump, quienes han manifestado su escepticismo hacia las energías renovables, a diferencia del expresidente Joseph R. Biden Jr., que promovió activamente estas fuentes como herramienta para combatir el cambio climático. La administración Trump y los republicanos en el Congreso se han comprometido a revertir muchas de las políticas climáticas y energéticas impulsadas por Biden.
El sector de la energía solar ha experimentado una reducción drástica de costos en los últimos años, haciéndola cada vez más competitiva frente a los combustibles fósiles. A pesar de esto, persisten desafíos relacionados con la intermitencia de la generación solar y la necesidad de soluciones de almacenamiento energético a gran escala, como las baterías, para garantizar un suministro eléctrico confiable.
Wright argumenta que “más allá de los evidentes problemas de escala y costo, simplemente no hay forma física de que la energía eólica, solar y las baterías puedan reemplazar los múltiples usos del gas natural”. Esta declaración refleja la continua defensa de la administración Trump por los combustibles fósiles, incluso ante el creciente impulso global hacia la transición energética y los compromisos internacionales de reducción de emisiones de carbono.



