Según la Autoridad Nacional del Agua (ANA), nuestro departamento es considerado de mayor riesgo, junto a otras seis regiones, de sufrir huaicos, inundaciones y los estragos de otros fenómenos meteorológicos. Estos departamentos se caracterizan por tener poblaciones viviendo en zonas de peligro, como quebradas y cauces de huaicos, y con viviendas construidas sin criterio técnico.
Teniendo eso en cuenta, los pobladores de Las Moras, conscientes del peligro, han solicitado al alcalde, limpiar los cauces de las quebradas en forma conjunta. Este acuerdo saludable no se está cumpliendo. Es que son los habitantes los que arrojan sus desechos sólidos, basura y desmonte en esos cauces, donde se acumulan en cantidades excesivas al extremo que, en caso de lluvias y deslizamientos, podrían causar desgracias. Los huaicos no avisan. Por ello debemos estar preparados, aún más, conociendo el estado de esos terrenos que quedaron removidos cuando se construyeron viviendas.
Por otro lado, los gobiernos regionales y municipales, a través de las oficinas de Defensa Civil, deben estar constantemente monitoreando los lugares vulnerables y sumamente prevenidos para cualquier emergencia. Las lluvias están causando daños en diferentes ciudades, en especial, en la costa y la selva. En nuestra región central hasta la zona de Puerto Inca ya han sufrido huaicos e inundaciones. En la gran mayoría de provincias afortunadamente no se ha tenido esta clase de reportes. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las lluvias torrenciales recién comienzan. En febrero y marzo se producen con mayor intensidad, y generalmente, nuestras vías se interrumpen por los deslizamientos.
Los suelos deleznables de las laderas de los cerros, con una lluvia torrencial, inundarían este valle destruyendo viviendas, colegios, hospitales: interrumpirían servicios de agua y luz, y lo más grave, dejarían muchos muertos. Por ello debemos vivir en permanente aterta.



